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Javier Suárez

Joan Juvé (Juvé&Camps): «Canarias siempre ha sido nuestra tierra de afecto y el reflejo de una familia que se sirve en copa»

El histórico patriarca de Juvé & Camps visita las Islas de la mano de Torres Canarias para conmemorar el medio siglo de vida de su icónico “Reserva de la Familia” con una cata vertical histórica y reflexionar con serenidad sobre el salto a Corpinnat y la defensa innegociable del terruño en el Penedès. Hay marcas que trascienden el mero etiquetado comercial para convertirse en un paisaje emocional. En Canarias, pedir una copa de Juvé & Camps no exige explicaciones previas: representa la certeza de la calidad, el respeto por el oficio y una hospitalidad que hermana a las casas de comidas más humildes y entrañables con las mesas de vanguardia gastronómica. Tras hacer escala en Tenerife, Joan Juvé Santacana desembarcó en Gran Canaria con la serenidad de quien pisa terreno propio. La cita, convocada por Excelsia/Torres Canarias —distribuidora con la que la firma catalana mantiene una alianza forjada en décadas de estrecha amistad familiar—, no era un compromiso protocolario más. Servía de pretexto para celebrar los 50 años de vida de su vino más universal, el Reserva de la Familia, y para pulsar el momento enológico de una de las casas más determinantes de nuestro país: “Canarias ha sido desde siempre una referencia absoluta para nosotros, casi una prueba piloto desde nuestros orígenes”, confiesa con una sonrisa afable Joan Juvé al arrancar la conversación. “Desde hace muchísimos años la familia sintió una orientación natural hacia las Islas. Encontrábamos aquí un clima humano excepcional: la hostelería nos escuchaba con respeto, el público conectaba de inmediato y logramos una implantación profunda. Hoy, disfrutar aquí del trabajo conjunto con la familia Torres es sencillamente el culmen de una relación entrañable”. Es por eso que esta gira con la que Juvé y Camps visitará no sólo España, sino medio mundo, tuvo comienzo en Canarias, aquí se tienen como en casa y la fabulosa acogida de los profesionales fue una gran prueba de ello. Don Joan Juvé  En una época dominada por fusiones corporativas y grandes fondos, Juvé & Camps preserva un equilibrio singular. “Siempre me ha gustado definirnos como el grande de los pequeños”, apunta Don Joan. “Manejamos volumen, pero nuestra esencia y nuestra estructura son estrictamente familiares. Mi hija Meritxell está al frente de la dirección ejecutiva y los miembros de la familia estamos plenamente involucrados en la viña y en la bodega. Nuestra obsesión ha sido mantener el contacto personal, la cercanía con el distribuidor, con el tabernero y con el comensal. El cliente no solo bebe un espumoso de calidad; bebe amistad, afecto y verdad. El reflejo de la familia tiene que estar en la copa”. Esa impronta explica por qué la firma se ha instalado en el imaginario colectivo como la bienvenida perfecta. Ocurre tanto al adentrarse en los comedores de templos gastronómicos como Disfrutar en Barcelona o El Celler de Can Roca en Girona, como al tomar asiento en bastiones tradicionales que suman ochenta años de historia como el restaurante Bahía en Tossa de Mar: el comensal acostumbra a reconocer en algún momento que la copa a degustar llevará el sello de Sant Sadurní d’Anoia. “A lo largo de mis más de cincuenta años de dedicación he tenido la fortuna de comprobar cómo hemos estado presentes en los instantes decisivos de la vida de la gente: bodas, reencuentros, celebraciones íntimas”, reflexiona Juvé. “Prácticamente no hay familia en España que en algún momento señalado no haya descorchado una botella nuestra. Sentir esa fidelidad espontánea en Canarias y en toda la Península es un regalo impagable”. Discurso de Don Joan Juvé La jerarquía actual de la bodega no se improvisa: reposa sobre más de dos siglos de devoción agrícola en el Alt Penedès, jalonados por hitos que han marcado el rumbo del vino español: Primera Botella Juvé  Uno de los momentos de mayor hondura durante el encuentro llegó al abordar la reciente y trascendental incorporación de Juvé & Camps a la marca colectiva Corpinnat. Tras 24 años de servicio institucional ininterrumpido en el Consejo Regulador del Cava como vocal electo, la marcha de una de las bodegas fundacionales de la denominación hacia el sello de los espumosos del Penedès ha sacudido el mapa vitivinícola nacional. Joan Juvé afronta la cuestión con la serenidad de quien argumenta desde la tierra y no desde el conflicto:”Nosotros hemos defendido la D.O. Cava a capa y espada durante décadas y reconozco los esfuerzos realizados por prestigiar las categorías de guarda. Pero para nosotros había un elemento innegociable: la territorialidad. El espumoso premium debe hablar con nitidez de su cuna. Nuestras fincas están en el corazón del Penedés; de nuestras 150 hectáreas obtenemos el 50% de la uva y el resto se lo compramos a viticultores colindantes que comparten nuestra filosofía ecológica. Corpinnat nació para blindar esa identidad de origen estricta, la vinificación en la propiedad y las largas crianzas”. Lejos de alimentar disputas comerciales, Juvé aboga por la coexistencia madura de ambos modelos: “Esto no debe ser jamás una guerra ni una canibalización. Ambas realidades deben convivir. El Cava representa una dimensión cuantitativa formidable, de más de 200 millones de botellas repartidas por diversas regiones españolas, y tiene su propio camino. En Corpinnat acota un territorio específico con unas exigencias cualitativas rigurosísimas, ahora mismo podemos andar por 6 millones de botellas de las que casi tres las hemos aportado nosotros. Cada propuesta tiene su espacio en el mercado y nosotros seguiremos trabajando por la dignificación del viticultor y la cohesión de todo el sector”. Primera Botella Juvé Corpinnat El colofón de la jornada en Gran Canaria no podía ser otro que someter a examen la propia historia líquida de la casa a través de una cata vertical irrepetible del Reserva de la Familia, descorchando añadas que abarcaron desde la reciente cosecha 2022 hasta tesoros que descansaban sobre lías desde 2008. “Cada año apartamos en la oscuridad de nuestras cavas una reserva de botellas sin degollar para comprobar su evolución con el paso de las décadas”, explica entusiasmado Joan Juvé. “Y los primeros sorprendidos y

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El ‘mundo Roca’ en Girona: cuatro décadas de historia viva y una semana para comérsela

El 40 aniversario de El Celler de Can Roca corona un menú antológico mientras la familia consolida en su ciudad un ecosistema gastronómico total que une la alta vanguardia con la taberna popular, el hospedaje y el dulce. Cumplir 40 años en la cima de la gastronomía mundial suele ser un ejercicio de resistencia; en El Celler de Can Roca es una demostración incontestable de vigencia. Sentarse hoy a la mesa de Taialà no es solo disfrutar de uno de los mejores restaurantes del planeta, sino realizar un viaje transversal de cuatro horas donde se condensan cuatro décadas de historia culinaria contemporánea a través del diálogo cómplice, maduro e indestructible de Joan, Josep y Jordi Roca. Joan, Josep y Jordi Roca “40 años después” El menú conmemorativo de este aniversario arranca con una declaración de principios: el Consomé de tres caras, una taza donde conviven en armonía milimétrica el caldo esencial de ternera a la brasa de Joan, el fondo de setas con amontillado de Josep y la infusión de grué de cacao de Jordi. De inmediato, la emoción conecta con el origen a través de la memoria: el homenaje a la madre con el Canelón de Montse y la tradición condensada en un bocado prodigioso como el Xuixo de estofado de pato. Homenaje a la tradición A partir de ahí, el pase despliega los grandes hitos conceptuales que han definido el lenguaje de los hermanos. Está el paisaje icónico del Bonsái de olivera con olivas heladas, la técnica al servicio del mar en la Gamba blanca al vapor de Manzanilla —con el jugo de su cabeza y una gota de generoso—, el atrevimiento del Destilado de tierra con hoja de ostra o la transgresión aromática del perfume comestible con el Eau de Toilette «Le Sel”. La cumbre marina llega con La Joya del Mediterráneo, una lección magistral sobre la gamba de Palamós donde intervienen su coral, emulsión a la brasa, garums propios y velouté, antes de transitar hacia platos de fondo suculento como el Tatín de cochinillo con nectarina y apionabo o el Ravioli de pintada con su consomé y parfait. Gamba de Palamós Tatin de Cochinillo  En los postres, Jordi saca a relucir su ingenio con bocados etéreos y aromáticos como la Nube de limón, la audaz combinación de salicornia y botica del Hinojo marino y la Explosión de verano, preludio de la traca dulce que celebra esta fiesta de aniversario.  La secuencia dulce de este año huye de artificios y se centra en los sentidos, con especial presencia del olfato, en el que no podrán evitar llevarse algo a casa, porque si una vez recuerdo que Pitu Roca me dijo, “hay vinos que no se beben, se besan”, en esta ocasión Jordi me demostró que “hay postres que no se olvidan, huelen a vida”. Nube de Limón Todo ello arropado por la liturgia de Josep en la sala, cuya selección líquida es una lección de sensibilidad internacional donde el Marco de Jerez dialoga con joyas mundiales y complicidades atlánticas como la presencia de la viticultora palmera Victoria Torres Pecis durante el maridaje, elegido y servido con maestría por Marta Cortizas, Mejor Sumiller España 2025 y que cedió el testigo al grancanario Diego Tornell en el 2026, actualmente en BEVIR. En El Celler de Can Roca (y, por extension, en todas sus casas)  la experiencia comienza en la reserva (permítanme un guiño hacia esas personas que nunca salen y son imprescindibles en el Celler como Olatz y su gente). Qué decir del equipazo de sala liderado por Josep Roca con Marianna Suárez como gran Leda de sala y una familia que respira el alma y leitmotiv de Pitu Roca, “los camareros somos transportadores de felicidad”. Mis reconocimientos a todas esas personas que conforma la familia Roca en la mayor de sus esencias, los centenares de personas que lo hacen posible a cada comensal o cliente en el día a día. Esta imagen es solo el resumen de algunos de ellos con los que he tenido el honor de compartir ratos en esta semana. Familia Roca Si El Celler es la catedral, la constelación que los Roca han desplegado por Girona demuestra que su genialidad también sabe vestirse de informalidad cotidiana. La parada en Vii es obligatoria para entender su vertiente más fresca y canalla: una taberna de vinos y platillos donde el diálogo entre Andalucía y Catalunya destila chispa y compás. Podríamos definir esta casa como ese rincón con un duende andaluz, alma catalana y culto al vino. En su carta de frituras y aperitivos brillan con luz propia una ensaladilla rusa con atún, alcaparrón y piparra de textura sedosa y acidez calibrada al milímetro, y una tortillita de camarones etérea, crujiente y con la dosis exacta de encaje andaluz. A su lado, la merluza a la romana sorprende por un punto de fritura inmaculado, acompañada por una mayonesa de mojo verde (el toque canario que Joan siempre tiene en sus casas)  que tiende puentes marineros con una frescura irresistible.  Merluza Rebozada con Mayonesa y Mojo Verde Pero si hay un plato para volver y repetir cada vez que pise Girona y que se asemeja a lo que sucede en la casa madre con sus calamares a la romana, es el Mollete de Riñones al Jerez, simple y sencillamente ÚNICO, en mayúsculas y con todas las letras. Como bien nos cuenta Audrey (magnifica conductora de la propuesta), “es el bocado que Pitu siempre pide cuando viene, el que le lleva a Jerez y que nunca desaparecerá de Vii”.  El alma de Vii se corona en su pizarra de vinos por copas: una carta líquida insólita que rinde devoción a los generosos del sur, desde manzanillas pasadas y finos afilados hasta amontillados, palos cortados y vinos de pasto, permitiendo disfrutar de la cultura del vino con una profundidad inusual a pie de calle. Mollete de Riñones al Jerez Culto al Vino en Vii Abarcar el «universo Roca» exige hoy casi una semana de estancia. El itinerario moral debe

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Fontané y el templo de la memoria: el milagro de los Roca que toca el cielo en Esperit Roca

Entre la serenidad mística del Castell de Sant Julià de Ramis y la cazuela eterna de Montserrat Fontané: la consagración de unos macarrones gratinados llamados a peregrinación anual, a la altura de los míticos calamares de Can Roca. Hay lugares a los que uno llega buscando una cena y de los que se marcha con el alma cosida de sosiego y gratitud. El universo de la familia Roca nos tiene acostumbrados a la cumbre más cerebral, lírica y técnica de la gastronomía mundial en El Celler; sin embargo, lo que ocurre en lo alto de la montaña dels Sants Metges, en el imponente complejo de Hotel Esperit Roca, trasciende el mero ejercicio del lujo culinario.  Es una cura de silencio, una bocanada de aire limpio que te recarga las pilas de golpe y te reconecta con una naturaleza sabia, austera y acogedora. Allí, cobijado bajo las piedras centenarias de la antigua fortaleza del Castell de Sant Julià de Ramis, palpita Fontané, el restaurante con el que Joan, Josep y Jordi han querido rendir la más noble y sentida de las pleitesías a la mujer que les enseñó a amar una cazuela: su madre, Montserrat Fontané. Doña Montserrat Fontané Antes de sentarse a la mesa de Fontané, resulta imprescindible entender la geografía emocional que une este baluarte en las alturas con el barrio obrero de Germans Sàbats. Porque si Fontané es la consagración señorial de la cocina de chup-chup, su cordón umbilical sigue latiendo con fuerza incombustible a solo unos kilómetros, en Can Roca, la casa madre donde comenzó todo hace ya cuatro décadas. Resulta estremecedor y profundamente admirable comprobar cómo, cuarenta años después de encender sus primeros fogones y a pesar de que sus hijos han tocado la gloria universal, Can Roca sigue abarrotado cada mediodía hasta los topes con su menú del día de barrio. Allí comparten barra y mesa transportistas, vecinos de toda la vida y gastrónomos de todo el mundo que peregrinan para comer de cazuela y dejarse abrazar por esos imbatibles calamares a la romana cuyo crujiente, ternura y fritura canónica justifican por sí solos tomar un avión cada año. Esa verdad sin artificios es el cimiento indestructible sobre el que se edifica la grandeza de esta estirpe. Calamares a la romana Subir al Castell de Sant Julià de Ramis y traspasar los umbrales del Hotel Esperit Roca supone un corte limpio con el ruido del mundo exterior. En pocas palabras, desde el propio camino que te aleja del mundanal ruido todo ello se convierte en un santuario de paz donde el alma se funde con la naturaleza. La intervención arquitectónica es de una sensibilidad conmovedora: los muros de sillería y las bóvedas defensivas dialogan en armonía con una vegetación autóctona mediterránea que huele a tomillo, hinojo y pino seco. Las vistas panorámicas son un lienzo infinito sobre el valle del Ter y las ondulaciones amables que anticipan la Costa Brava y el Pirineo. En este refugio, el silencio no pesa; abraza. Es un espacio diseñado para el desahogo interior, un remanso donde el viajero desacelera el pulso, reconecta su espíritu con el paisaje y comprende que la belleza verdadera reside en la contención y la generosidad.   El comedor de Fontané es un prodigio de calidez monacal, mantelería inmaculada y sosiego. Presidida por el elegante monograma M.F., la minuta despliega su Menú Fontané (70,00 €), una propuesta cerrada que condensa la temporada, acompañada por el pan de masa madre, el pan de cristal untado con tomate de colgar de rigor, aceites prodigiosos, café y el maridaje estelar con la rúbrica indiscutible de Josep Roca (55,00 €). La bienvenida arranca con delicadeza en tres bocados de precisión milimétrica: Bienvenida El pase de platos principales del menú continúa con un crescendo imparable: Ensalada Sopa fria de aceitunas  Tentados por la carta, quisimos ampliar la experiencia con tres elaboraciones que terminaron por encumbrar la velada a cotas de absoluto éxtasis, algo similar a cuando la memoria se transforma en gloria: Fricandó El plato totémico: Macarrones del Fontané, ese plato que siempre te hará volver. Macarrones a lo Fontané El broche dulce llegó con una Crema catalana aromatizada con canela y limón, escoltada por un puré aterciopelado, helado y espuma de manzana al horno —un conmovedor homenaje a los pomares de Girona—, rematada por los bocados dulces de los petits fours que acompañaron a un café reposado contemplando el valle. Crema Catalana En unos tiempos gastronómicos devorados con frecuencia por las modas efímeras, las técnicas vacías y los discursos pretenciosos, lo que los hermanos Roca han construido en Fontané dentro de Esperit Roca es una lección magistral de humildad, amor filial y autenticidad. Han edificado una atalaya en la cima para venerar la cuchara y la sartén de su madre, proclamando que la vanguardia más sublime carece de sentido si no está arraigada en el calor de una casa de comidas popular. Por eso, la ruta perfecta no admite atajos: hay que pasar primero por Can Roca en Germans Sàbats, sentir el latido de su menú del día que sigue abarrotándose cuatro décadas después y mojar pan tras los calamares a la romana; y luego hay que subir a la cima de Sant Julià de Ramis, dejar que el silencio de Esperit Roca te devuelva la calma y entregarse en cuerpo y alma a los macarrones del Fontané. Saldrán reconciliados con el mundo y con la cocina que de verdad importa: la que se cocina con el corazón en la mano. A todo ello suma el gran trabajo que lideran Carlos López en cocina y Eric Oliu en sala. Carlos López y Eric Oliu ¡Ah!, y por si fuera poco, al amanecer uno se levanta con un desayuno de película y unos benedictinos con base de croissant, bacon y rúcula que ya te hacen un spoiler de película, en Girona elegir casas con el apellido Roca es garantía de disfrutar de la vida y la gastronomía. Esta historia continuará…. Huevos a la benedictina Ficha Técnica · Restaurante Fontané

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DisfrutarBCN: La cúspide de la vanguardia donde la técnica se rinde ante el sabor absoluto

Crónica de un festín sensorial irrepetible por el Menú Otoño 2026 del 3 Estrellas Michelin y Mejor Restaurante del Mundo: cuando la creatividad viaja dos pasos por delante del resto del planeta gastronómico transformándose en la cúspide de la vanguardia donde la técnica se rinde ante el respeto absoluto e innegociable al producto, verdadero rey de la propuesta. Hay restaurantes que ejecutan la técnica con precisión quirúrgica, otros que emocionan desde la memoria y unos pocos elegidos que dominan el relato. Y luego, en una galaxia completamente aparte, está Disfrutar BCN. Disfrutar BCN Visitar la casa barcelonesa de Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas no es simplemente acudir al poseedor de 3 Estrellas Michelin o al flamante número uno de The World’s 50 Best Restaurants; es sentarse a presenciar cómo se escribe el futuro de la cocina en tiempo real.  Los tres mosqueteros de la gastronomía contemporánea continúan demostrando que van, sin discusión alguna, dos pasos por delante de cualquier otra casa del mundo en la liga de la creatividad y la disrupción. Y lo más prodigioso de su propuesta es que aquí el efectismo no existe como fin: toda revolución técnica está sometida, de principio a fin, a la tiranía del sabor y el disfrute con el respeto al producto como máximo hilo conductor de la comida. Eduard Xatruch y Oriol Castro La bienvenida a la casa podríamos definirla como una concentración inteligente y líquida de la “Madre Naturaleza”. El prólogo arranca con un guiño festivo y fresco: el porrón de “Americano” servido al momento junto a la lengua de gato helada de mojito de pasión, preludio chispeante de lo que está por venir. La inmersión en el territorio y la poética de la casa estalla con El brindis: el deshielo del Pirineo, una bienvenida líquida de pureza cristalina y matices botánicos que predispone los sentidos antes de adentrarse en la botánica pura.  Acto seguido, la lección magistral: Conocimiento y concentración del sabor: germinados. Lo que en manos ajenas sería un adorno verde, aquí se convierte en un mapa de intensidades sápicas milimétricamente calibradas, complementado por la sutileza de las pinturas de verduras y el juego textural de los mini pistachos y pistachos tiernos con mandarina. En las copas, la apertura corre a cargo de la precisión y madurez del Gramona III Lustros 2017 Brut Nature (Corpinnat), cuya burbuja finísima y notas de larga crianza acompañan la elegancia del vodka de trufa negra, el miso de trufa melanosporum con crema de burrata, almendras cristal y mandarina y unos adictivos ñoquis de caviar con coco, antes de rendir pleitesía a uno de los clásicos modernos de la casa: el etéreo y goloso pan chino relleno de caviar y crema agria. Pistachos Trufa El mar y la montaña en Disfrutar BCN tiene toques de ilusión, magia y realidad, permítanme que esta parte la deje así y no les etropee el final de la película, pero su pase del coral de amaranto con caviar, ostra y emulsión de codium preludia un trío de platos donde la memoria gustativa se reformula: Salpicón de Bogavante Coral Si hubiera que escoger un solo pase que condense por qué Disfrutar BCN juega en una liga propia —aquel que aúna creatividad sin límites, innovación radical, sorpresa visual y, por encima de todo, una potencia de sabor memorable—, ese galardón se lo lleva sin discusión el Parmesano crujiente con crema de parmesano. Elaborado a partir de una técnica prodigiosa de extracción de los azúcares del propio queso, la textura crujiente resultante sostiene una crema de intensidad sobrecogedora. Cada bocado transporta a un añejo de ensueño, a un umami concentrado y elegante que resuena en la memoria durante minutos. Es la esencia misma del producto desnudada y reconstruida por mentes privilegiadas. A su lado, la endivia con miso de burrata y pasión —sometida a la técnica de fermentación y transformación térmica propia de la máquina de ajo negro— demuestra cómo un vegetal humilde puede alcanzar matices balsámicos, amargos y tostados de una complejidad apabullante. Parmesano Endivia La parte central del menú continúa alternando golpes de genialidad: la ostra con escabeche de pollo y hierba epazote; un lúdico calamar a la romana con guisantes; y los cacahuetes tiernos y cacahuetes guisados, un plato de fondo, melosidad y terruño que evidencia el dominio del guiso tradicional pasado por el tamiz de la modernidad. El viaje por el maridaje se vuelve mayúsculo con la tensión y mineralidad volcánica del Pechstein GG 2018 (Bassermann-Jordan, Pfalz) y la seda borgoñona del Bourgogne Oncle Vincent 2020 de Olivier Leflaive, que dan paso a bocados de raza y textura: Cacahuetes Calamar a la Romana La transición al mundo dulce arranca con la sidra casera ahumada al momento, la pedida de mano y las vaina de vainilla con fresas y nata, antes de adentrarse en la poesía visual y gustativa de La lana y elaboraciones de la leche de oveja —un tributo al pastoreo que huele y sabe a campo vivo—, el sorprendente marrón glacé de legumbres y el vibrante suflado crujiente de limón negro con ron. El cierre líquido, un broche de oro nórdico con el Brännland Iscider Apple Ice 2022, armoniza con un desfile de petit fours donde destacan la roca de piña con chocolate blanco, el algodón de violeta y el bombón líquido de maracuyá. Vaina de Vainilla Marron Glacé Legumbres Más allá del despliegue en cocina, la experiencia en Disfrutar alcanza la perfección gracias a un engranaje humano excepcional. La sala, dirigida con maestría y mano izquierda por Vicente, fluye con una cadencia impecable; la sumillería, comandada con sabiduría y sensibilidad por Rodrigo, traza un diálogo perfecto entre copas y platos; y en el trato directo con la mesa, profesionales como Patricia aportan esa eficiencia, cercanía y precisión milimétrica que convierten un menú de casi treinta pases en una coreografía ligera y placentera. Patricia y Vicente Rodrigo  Lo que sí me queda claro en cada una de mis visitas a esta casa, y ya van unas cuantas, es que Oriol Castro,

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Muxgo 2026/27: La consagración del territorio y el vuelo libre de Borja Marrero

El restaurante de la capital grancanaria estrena su temporada «Lo más profundo de Tejeda: Bajo Tierra», un menú donde la madurez técnica, la audacia vegetal y el dominio del recetario propio elevan la propuesta a cotas de alta gastronomía insular. Hay proyectos gastronómicos que nacen con un discurso y otros que, con el paso del tiempo y las temporadas, terminan convirtiéndose en un ecosistema vivo. Muxgo pertenece a esta segunda estirpe. La casa capitaneada por Borja Marrero ha dejado de ser únicamente el estandarte de la sostenibilidad radical y el kilómetro cero de la cumbre grancanaria para convertirse en un templo de cocina con mayúsculas, donde la técnica, la sensibilidad y el refinamiento dialogan de tú a tú con la identidad más pura de Tejeda. Borja Marrero  En este nuevo menú de la temporada 2026/2027, titulado «Lo más profundo de Tejeda: Bajo Tierra», asistimos al que probablemente sea el mayor salto cualitativo en cocina de la trayectoria de Marrero. Respaldado por un equipo de cocina milimétrico y compenetrado —con Javi y Jose como piezas clave en la ejecución y el pulido de cada pase—, Borja ha conseguido que el concepto no pese más que el disfrute, logrando un equilibrio fascinante entre la tierra virgen, la memoria familiar y una elegancia culinaria incontestable. La experiencia arranca con una declaración de intenciones geográfica y emocional: el Roque Bentayga de bienvenida, un bocado que sitúa al comensal en el epicentro geológico de la isla. Le siguen unos aperitivos que rinden pleitesía al entorno de la cumbre: la sutileza de la rama de almendro con gelatina de agua de almendra, el reconfortante bocado de papa, judía y fideo, la profundidad del estofado de cabra y el contrapunto fresco de la calabaza agridulce. Roque Bentayga El verdadero golpe sobre la mesa llega con «La vida de la semilla», una creación divertida, sumamente conceptual y sorprendente que despierta sonrisas y admiración en la mesa, demostrando que en Muxgo el rigor técnico no está reñido con el juego y la provocación sensorial. A partir de ahí, la inmersión en el reino vegetal y de raíz es arrolladora. Deslumbran dos nuevas incorporaciones de altísimo nivel: la batata curada en picón con crema de leche, lavanda y miel —un alarde de contrastes terrosos, lácteos y florales ejecutado con delicadeza milimétrica— y el portentoso Wellington de remolacha y acelga con beurre cítrica vegetal, un plato principal de corte clásico reinterpretado en clave hortícola que demuestra que las raíces y los tubérculos pueden alcanzar una untuosidad y una nobleza dignas del mejor banquete. La Vida de la Semilla Batata En todo gran menú de autor debe existir un puente sólido entre la novedad y el patrimonio de la casa. En Muxgo, esos pilares continúan inamovibles porque rozan la perfección: Rancho de su madre El capítulo marino de esta temporada brilla con luz propia gracias a un tratamiento impecable de las grasas y los caldos. El pase de camarón con sopa de cebolla y manzana es una lección de equilibrio entre yodo, dulzor y acidez frutal. Poco después, la lubina cocida en grasa de oveja, salsa de carabinero y mostaza salvaje se erige como uno de los grandes platos del año en Canarias: la grasa ovina confiere al pescado una textura fundente y una untuosidad insólita, envuelta por la potencia marina del carabinero y el chispazo agreste de la mostaza. Camarón y Cebolla Lubina y Carabinero La transición hacia la carne propia culmina con el lomo alto de oveja con papa torneada, mojo hervido y su jugo, precedido por ese delicado ravioli de cabra con salsa de pinocha, salvia y queso de la casa.  Aquí la oveja de Tejeda no es un recurso narrativo, sino una carne tratada con respeto absoluto, tierna, elegante y desprovista de aristas bravías. Ravioli  En los postres, la velada mantiene el listón muy alto con la crema de hierba luisa y miel de Tejeda con galleta de trigo garrapiñado, un pase aromático, balsámico y crujiente que funciona como el bálsamo perfecto para cerrar la parte salada. En cambio, el homenaje al millo canario (caldo de millo con leche dulce de canela y crema de ñame y yuca), aun partiendo de una idea identitaria encomiable, pide ciertos reajustes en cocina: afinar las texturas y aligerar la densidad del conjunto para que el grano de millo exprese su dulzor nativo con mayor frescura y sin saturar el tramo final. Los petit fours devuelven la sonrisa al comensal con bocados de monte y cumbre: el marshmallow de hierbas silvestres, el bombón de pino, la zanahoria baby dulce y el sutil suspiro de tunera. Crema Hierba Luisa La experiencia en Muxgo no se entendería sin el trabajo en sala. Silvia y Christian lideran un servicio cercano, ágil, pedagógico y muy participativo, capaz de transmitir la complejidad del discurso de cocina sin rigideces forzadas ni pretensiones vacías. La propuesta líquida merece capítulo aparte: una bodega con personalidad, referencias singulares y una magnífica selección de vermouths caseros que preparan el cuerpo para lo que viene.  Mención obligada merece la sorpresa del servicio en forma de chupito de manzanilla silvestre: un trago de hierbas e intensidades que polariza a la mesa, generando pasión desmedida en unos y discrepancia en otros, pero logrando lo que solo consiguen las propuestas con carácter: que se hable de él. Silvia  Muxgo no es solo raíces bajo tierra ni una etiqueta de sostenibilidad; es el alma de Gran Canaria destilada a través del talento, la tenacidad y la madurez de Borja Marrero. Con un equipo de cocina engrasado y una sala entregada, el chef tejedense no para de crecer y firma aquí un menú rotundo, imprescindible en el panorama gastronómico del archipiélago. Ficha Técnica Equipo Cocina con Borja, Javi y Jose. Si les apetece pueden seguirnos enInstagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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El Zarcillo, 25 años después: vino, cocina canaria y una evolución en silencio

Hay restaurantes que celebran los aniversarios mirando al pasado, y otros que aprovechan la efeméride para confirmar que siguen teniendo algo importante que decir. Hoy en nuestros Juernes de Por Fogones le vamos a dedicar el espacio a la nueva etapa de El Zarcillo “by” Génesis Fernandez. El Zarcillo pertenece a esa clase de restaurantes que cumple 25 años mirando con respeto al pasado pero con ilusión al futuro. Con el aplomo que tiene su nuevo propietario, Génesis Fernández, que ha cogido el testigo de Mario Reyes, quien lo abrió hace 25 años, pero que lo hace con la serenidad de los lugares que ha mamado desde hace 12 años, sabiendo resistir, afinarse y no perder nunca su esencia: la del vino como idioma propio y la de una cocina canaria leal a su territorio, pero sin quedarse quieta. Génesis Fernández El cambio de manos no ha alterado esa identidad, más bien la ha consolidado. El local ha pasado a ser propiedad de quien ya era su chef, Génesis Fernández, grancanario nacido en La Isleta, un cocinero formado en la isla y con una trayectoria que ha ido creciendo sin estridencias, a base de trabajo, regularidad y una fidelidad absoluta al producto local. Ese crecimiento, discreto pero constante, lo coloca hoy entre los cocineros con más fidelidad al recetario tradicional canario que podemos encontrar en toda la isla de Gran Canaria. El Zarcillo nació como enoteca y esa vocación sigue siendo su gran seña de identidad. Mario Reyes lo imaginó como un espacio donde el vino tuviera un protagonismo central, con una carta amplia, un servicio cuidadoso y una experiencia que uniera placer y aprendizaje; esa filosofía permanece intacta. La casa sigue entendiendo el vino no como un acompañamiento, sino como parte esencial del relato gastronómico. Esa alianza con el vino sigue plenamente vigente y encuentra continuidad natural en la relación con Vinófilos y Mario Reyes, un vínculo que forma parte del ADN del proyecto. En El Zarcillo, el vino no decora: estructura tanto en botella como por copas. Y eso, en una isla donde muchas mesas todavía tratan el maridaje como un accesorio, marca una diferencia clara. Vinos  La cocina de Génesis Fernández es cada vez más reconocible porque no necesita levantar la voz para imponerse. Trabaja desde el producto local, con una mirada contemporánea, y deja que sean el sabor, la técnica y el detalle los que hablen por él. En ese sentido, El Zarcillo sigue fiel a una idea muy canaria de la cocina: fondo, producto, memoria y cierta naturalidad en el gesto. Y en la mesa eso se traduce en platos que conectan con el territorio y con la emoción. Su entrante en forma de falafel ya es motivo suficiente para sentarse, porque resume bien esa voluntad de sorprender sin romper el equilibrio de la casa. A eso se suma el pan de puño de Amaro, de Ingenio, una decisión aparentemente pequeña que dice mucho de cómo se cuidan aquí los detalles, incluida la mantequilla, artesanal y elaborada en estas cocinas. Pan de puño de Amaro, mantequilla y Falafel de bienvenida  La carta combina clásicos muy reconocibles con sugerencias fuera de carta que justifican la visita. Ahí siguen piezas ya míticas como la Tortilla de Ibéricos, elaborada al momento, o la ensaladilla rusa de la casa, dos platos que ayudan a entender por qué El Zarcillo ha sabido fidelizar a su clientela sin renunciar a una cierta comodidad gustativa.  Tortilla Ensaladilla Pero no sólo de recuerdos vive El Zarcillo, en estos días aparecen fuera de carta memorables como las arvejas de Santa Brígida con yema de huevo. Mención aparte merece la ropa vieja marina, elaborada con pescado desalado y trabajada con una lógica casi doméstica, como si recogiera la memoria de las sobras de un sancocho, pero llevada aquí a un terreno fino y muy bien resuelto.  En esta ocasión, la presencia de lubina Aquanaria eleva aún más el plato y lo sitúa en ese punto en el que tradición y técnica se dan la mano sin impostura. Arvejas Ropa Vieja Marina  El remate dulce mantiene el nivel. La crème brûlée resulta sabrosa y bien ejecutada, pero son los huevos moles los que dejan una huella más personal y emotiva, porque recuperan un postre autóctono que a muchos nos devuelve a la infancia. Esa capacidad de activar la memoria sin caer en la nostalgia fácil es, en realidad, una de las virtudes más sólidas de El Zarcillo. Huevos Moles En un panorama gastronómico a menudo dominado por el ruido, El Zarcillo sigue apostando por otra cosa: constancia, criterio y una identidad clara tanto en cocina, como en una sala que trabaja con la misma finura, elegancia y saber estar que transmiten sus platos. Fady sigue transmitiendo magia con su sonrisa y saber estar, es de esos camareros, que como dice Pitu Roca, transmite felicidad y eso llega al comensal. FOTO 9 Fady Tras 25 años, el restaurante no solo sigue en pie; sigue teniendo sentido. Y en esa continuidad silenciosa está también su fuerza. Por otros 25 años más.

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Pomodoro & Mozzarella (Triana): el gran tapado de la cocina italiana en Las Palmas de Gran Canaria

En silencio, casi sin hacer ruido, la casa que regentan Riccardo Borello y Antonio Cazorla, están llevando con paso firme la cocina italiana con las pizzas como protagonistas a un excelso lugar en la capital grancanaria. Hay restaurantes que llegan sin hacer demasiado ruido y terminan siendo, en pocas visitas, una referencia irrenunciable. Pomodoro & Mozzarella, en plena calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria, es exactamente eso: uno de los grandes tapados de la gastronomía italiana insular, un proyecto que mezcla el alma de la tradición napolitana con el pulso joven y ambicioso de quienes lo sostienen. Por un un lado, Riccardo Borello, el empresario calabrés que llegó a Gran Canaria hace más de una década para llevar adelante la marca Pomodoro & Mozzarella, hoy con presencia tanto en Triana como en Maspalomas. Por el otro, Antonio Cazorla, el pizzaiolo grancanario que en 2026 ha confirmado lo que venía anunciando: su consagración definitiva como el mejor hacedor de pizza napolitana del archipiélago. FOTO 1 Ricardo Borello y Antonio Cazorla  Cazorla revalidó en GastroCanarias 2026 el título de Mejor Pizza Napolitana del 7º Campeonato de Canarias de Pizza Gran Premio IF&B Grupo Comit, galardón que ya había conquistado el año anterior. No se trata de un premio honorífico ni de una casualidad: su pizza sobresalió por la autenticidad de la masa, y fue también reconocida con el galardón a la Mejor Imagen del certamen. Dos años consecutivos en lo más alto del podio no es suerte; es oficio, criterio y una comprensión profunda de lo que debe ser la pizza napolitana canónica. La propuesta de Pomodoro & Mozzarella es coherente de principio a fin. Sin artificios, sin fusiones innecesarias, sin concesiones al gusto fácil. La cocina italiana entendida como disciplina: cada receta tiene un porqué, cada ingrediente justifica su presencia. La estrella indiscutible de la visita en estos momentos es La Campionessa, la pizza con la que Antonio Cazorla ganó el Campeonato de Canarias de Pizza 2026 en la categoría napolitana. Disponible ahora en exclusiva en el local de Triana, es una pizza que resume lo mejor de su autor: masa de fermentación lenta, bordes altos y aireados —el cornicione napolitano en su expresión más pura—, ingredientes de primer nivel y un equilibrio de sabores que justifica el galardón por sí solo. El que quiera entender qué significa hoy la pizza napolitana en Canarias tiene aquí su referencia. La Campionessa Pero La Campionessa no vive en soledad. La Regina 2025 es ya un clásico de la casa: fonduta de parmesano, fior di latte, guanciale, cebolla morada, miel y almendras tostadas, ganadora del certamen canario el año pasado, una combinación que transita entre lo dulce y lo umami con una elegancia nada forzada. La Costa di Amalfi despliega un lienzo de tomates amarillos, fior di latte, aceitunas taggiasche, anchoas, stracciattella, albahaca cristalizada y ralladura de limón —campeona de Canarias 2022— y recuerda que la costa italiana no se improvisa. Y la Carbonara, con guanciale crujiente, yema de huevo, pecorino romano y pimienta negra, demuestra que los romanos también tienen algo que decir cuando llegan a Triana. El nivel general de las pizzas es, sin exageración, de los más altos que se pueden encontrar hoy en el archipiélago. La masa —artesanal, de procesos cuidadosos— es el hilo conductor: ligera, digestiva, con ese carácter levemente ahumado del horno que transforma cada bocado.Y ya les confirmo que bien para comer en el local (lo ideal siempre) o para llevar, algo que siempre sabe mucho, se han convertido en mis favoritas de la ciudad. Pizza Carbonara para llevar Si las pizzas son el argumento principal, las pastas son el contrapunto que redondea la visita. La Carbonara merece mención aparte: elaborada según los cánones romanos, sin nata, con la emulsión de yema y pecorino que exige la tradición, no tiene nada que envidiar a lo que se puede encontrar en cualquier trattoria del Trastevere. Es un plato que delata que la cocina aquí entiende los códigos y no los transgrede sin motivo. La Tagliatelle alla Coda alla Vaccinara es quizás la apuesta más sorprendente del apartado: rabo de toro lentamente guisado, ralladura de chocolate negro, fonduta de parmesano y perejil. Una receta de raíz romana que llega a Triana en plena forma, con esa profundidad de sabor que solo da la cocción lenta y el respeto por la receta original. Un plato para el recuerdo. La pasta corta con pulpo —que en esta visita se pidió sobre spaghetti, adaptación que la cocina acepta sin problema— sumó otro punto a favor. El pulpo salteado sobre tomate cherry, perejil y aceitunas taggiasche construye un plato de mar mediterráneo con sabor limpio y ejecutado con precisión. La Tagliatelle alla Coda alla Vaccinara El capítulo dulce no desentona. Los dos tiramisú—el clásico y el de pistacho— son apuestas seguras y bien resueltas: el bizcocho bien empapado, la crema con cuerpo, el equilibrio entre el amargor del café y la dulzura controlada. El de pistacho aporta ese toque contemporáneo que marca tendencia sin traicionar el original. La crema bruciata cierra la mesa con un clásico bien dominado: vainilla, cítricos y azúcar caramelizado al momento. Sin pirotecnia, con honestidad. Tiramisú Pistacho Crema Bruciata  Pomodoro & Mozzarella Triana es hoy uno de los restaurantes italianos más serios de Las Palmas de Gran Canaria. La suma de un proyecto empresarial consolidado, de la mano de Riccardo Borello, con el talento certificado y bicampeón de Antonio Cazorla, da como resultado una propuesta donde cada plato tiene sentido, cada ingrediente cumple su función y el precio —entre 30 y 45 euros por persona con entrantes, postre y vino— no solo no echa para atrás sino que invita a volver. Es un sitio para repetir, para seguir explorando su carta y para ir tachando pizzas y pastas que todavía quedan pendientes. La cocina italiana de la capital grancanaria tiene aquí, ahora mismo, una de sus cartas más fuerte sobre la mesa. Se encuentra en la calle Triana 6B, cierran únicamente los martes y su instagram

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La madurez identitaria de Los Guayres: Ruyman González consagra el recetario canario en la alta cocina

El restaurante con Estrella Michelin desde el año 2019 del Hotel Cordial Mogán Playa consolida una ilusionante etapa donde el recetario popular —del sancocho al estofado de cabra— alcanzan una dimensión sublime, respaldados por la impecable labor de Mari Pino Pérez en sala y bodega. Hay transiciones que no solo garantizan la continuidad de un proyecto consolidado, sino que suponen un auténtico salto cualitativo hacia adelante. En el sur de Gran Canaria, en el remanso de calma que cobija al Hotel Cordial Mogán Playa, Los Guayres ha abierto una nueva y brillante etapa con Ruyman González al frente absoluto de sus fogones.  Quien durante años ha sido un gregario de lujo en grandes cocinas de la isla, asume el timón con una seguridad pasmosa y, sobre todo, con una convicción clara: la alta gastronomía canaria ya no puede conformarse únicamente con recurrir al producto de cercanía; debe atreverse a mirar de frente a su memoria, a sus platos de siempre, y reinterpretarlos con maestría técnica y elegancia sin complejos. La experiencia arranca con una batería de aperitivos de bienvenida concebidos como una declaración de intenciones geográfica. En estos primeros bocados, Ruyman propone un sugerente paseo sensorial por la orografía grancanaria: desde el salitre y la frescura de nuestras costas y charcos hasta los aromas húmedos y terrosos de las medianías y la cumbre. Un prólogo vibrante que despierta el paladar y sitúa al comensal en el territorio antes de dar paso al menú degustación principal. La primera secuencia marina despliega finura y equilibrio a través del carabinero con vinagre macho y salpicón o la precisión del atún rojo acompañado de beterrada y altramuces (chochos en Canarias). Platos limpios, estéticos y afinados donde el producto brilla con luz propia y las ganas de rebañar cada plato salta en cada plato, especialmente en ese carabinero del que se aprovecha “hasta los nadares”.  Sin embargo, el verdadero golpe de autoridad del menú llega cuando Ruyman González decide meter la cuchara en el alma del recetario tradicional de las Islas, de ahí que separe cada pase con su protagonismo y descripción concreta, seguro que llevando a cada lector a esa versión del plato que todos hemos comido en casa alguna vez: En el tramo dulce encontramos una ejecución impecable y un evidente dominio técnico. El prepostre de tomates cherry, vainilla Tahití, queso de Flor y albahaca limpia y refresca con gran armonía, mientras que la propuesta de croissant de Colomar, roscas y leche de cabra demuestra un juego de contrastes y texturas sumamente goloso. No obstante, y desde una crítica constructiva y cómplice, este pase final se percibe algo distanciado de la contundente narrativa identitaria construida durante toda la parte salada. Con el nivel de madurez que exhibe la cocina de Ruyman, Los Guayres tiene ante sí la oportunidad de redondear la experiencia apostando por homenajear los dulces y meriendas de nuestra infancia —esa «meriendita» canaria o el legado repostero regional donde se me ocurren elaboraciones como el Príncipe Alberto, el Barraquito o la Trucha de Batata— para mantener encendida la llama del relato territorial hasta el último de los petit fours. El discurso gastronómico de Los Guayres no alcanzaría semejante altura sin el trabajo de Mari Pino Pérez como sumiller y jefa de sala. Su progresión al frente del comedor es imparable: combina una calidez cercana y natural con el rigor propio de los grandes templos gastronómicos. Su propuesta de maridaje (siete copas a 75 €) es un viaje emocionante y sumamente inteligente aunque nosotros nos decantamos por una botella que entra directamente a mi TOP 3 de vinos degustados este año, Eulogio Pomares maceración con pieles.  Mari Pino ha construido una bodega donde conviven con orgullo auténticas joyas enológicas de las distintas denominaciones de origen de Canarias junto a grandes referencias y etiquetas de culto del panorama internacional. Cada pase encuentra en la copa una armonía precisa que ensalza el bocado sin restarle protagonismo. La nueva etapa de Los Guayres es una magnífica noticia para el panorama gastronómico de Gran Canaria y de todo el archipiélago. Ruyman González ha dado ese necesario paso al frente con valentía, técnica y un profundo respeto a sus raíces, demostrando que el recetario popular canario tiene reservado un lugar de honor en la más exigente alta cocina. Ficha práctica Si les apetece pueden seguirnos en Instagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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Así son los 15 arroces que se degustarán en el Socarrat Fest

El próximo domingo 16 de agosto, el Campo 1 de Fútbol de Maspalomas se transformará en el templo insular del grano y la llama. Chefs y restaurantes de referencia desplegarán una selección única de arroces que abarca desde guiños a la cocina tradicional canaria con gofio y carne de cabra hasta elaboraciones de alta gama con buey de ‘El Capricho’, pichón salvaje o trufa. El arroz cobra un protagonismo inédito en las Islas Canarias. El próximo domingo 16 de agosto, el municipio de San Bartolomé de Tirajana acogerá la primera edición del Socarrat Fest, un evento impulsado por Grupo Movida en el marco del Maspalomas Vive Fest. De 13:00 a 23:00 horas, el recinto del Campo 1 de Fútbol de Maspalomas congregará a miles de aficionados a la buena mesa en una jornada marinada con showcookings, talleres gastronómicos, música en directo y tardeo al aire libre. Alejado del concepto convencional de food trucks o comida rápida, el Socarrat Fest sitúa al arroz, el producto local y la técnica del fuego en el centro absoluto. Para esta cita histórica, quince restaurantes y firmas gastronómicas de Gran Canaria han diseñado en exclusiva su propuesta estelar. A continuación, desglosamos el mapa gastronómico oficial que se podrá degustar durante la jornada. Entre estos arroces estará el que se alzará con el Primer Ganador Socarrat Fest de Gran Canaria tras la deliberación del jurado anunciado para la ocasión y que probarán los arroces en el mismo evento, igual que cualquier comensal. En esta ocasión y atendiendo a los diversos tipos de arroces que vamos a degustar el jurado conformado por quien les escribe, Vanesa Delgado (C7), Canary Foodies y Pablo Llinares (Turismo de Gran Canaria), podrán encontrar el listado sin ningún tipo de orden ni preferencias, simplemente separados por los ingredientes que han aportado cada uno de los establecimientos adheridos a la ocasión.  1. Homenaje a la despensa e identidad canaria 2. Alta cocina, carnes de culto y caza 3. Esencia marinera y bocados cremosos Recuerden que no sólo de arroces vive el Socarrat Fest. Música, Tardeo, Copas, Helados, Postres y mucho ambiente para un evento que viene decidido a marcar tendencia este domingo 16 de agosto en el Campo de Fútbol Maspalomas I desde las 13:00 hasta las 23:00. Las entradas son a 10€ con consumición, 15€ (Experiencia) con consumición y ración de arroz teniendo en cuenta que los menores de 18 años entran completamente gratis. Los precios de cada plato de arroz en el interior es de únicamente 8€ por cada uno de ellos, una grandísima oportunidad para hacerse un menú degustación propio de los arroces que más les llamen la atención, platos en medio para compartir y mucho que disfrutar.  Toda la información la pueden seguir y encontrar en su Instagram, @socarrat.fest. Si les apetece pueden seguirnos en Instagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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BEVIR By LOPESAN, una propuesta con marcado sello propio, el de la excelencia.

Germán Ortega impone su magisterio en la Champions League gastronómica de la alta cocina durante su recién estrenada etapa en el Hotel Lopesan Costa Meloneras en una propuesta digna de conseguir el ansiado reconocimiento de la Estrella Michelin. Existen restaurantes donde se come y bebe bien y lugares donde, desde el momento en que se cruza el umbral, se percibe la vibración inconfundible de los proyectos llamados a hacer historia. El «nuevo» BEVIR By LOPESAN pertenece a esta última categoría. La alianza entre el grupo hostelero y el chef Germán Ortega no es un mero cambio de rotulación ni un lavado de cara cosmético: es una declaración de intenciones en toda regla para posicionar el sur de Gran Canaria en la cúspide de la gastronomía nacional. En este Juernes de Por Fogones les contamos en exclusiva y primicia lo que es la nueva propuesta destinada a brillar con luz propia en el sur grancanario. German Ortega y Diego Tornel Lo primero que impacta al acomodarse en el comedor es el extraordinario trabajo de reacondicionamiento del espacio. El nuevo revestimiento interior ha logrado una insonorización prodigiosa, aislando por completo al comensal del murmullo y del trajín exterior. El entorno urbano y del resort se desvanece, transformándose apenas en un lejano e imperceptible hilo musical de fondo. Esa calma acústica genera una atmósfera de confortabilidad absoluta, ideal para centrar todos los sentidos en lo que ocurre sobre la mesa. Y sobre el lienzo de la sala, la ejecución es sencillamente magistral. La dirección del servicio corre a cargo de Diego Tornel, flamante Mejor Sumiller de España 2026. La sincronía de la sala, la calidez en el trato, la precisión milimétrica en los tiempos de cada pase y la maestría en el manejo de las temperaturas y referencias de una bodega cuidada con devoción convierten la experiencia en un auténtico ballet de alta hostelería. Sidra Grancanaria  Para quienes siguen la trayectoria de Germán Ortega —referente indiscutible de la alta cocina en Gran Canaria—, el menú degustación Amurga es un alarde de madurez conceptual. Aquí la cocina creativa no busca la pirotecnia vacía, sino la concentración de sabor y el guiño honesto a los paisajes de la isla. El viaje arranca en la cumbre con Trashumancia, un homenaje a los montes y pastos insulares que se manifiesta en refinados bocados como la combinación de Arándanos y Queso Flor, la delicia de Ovejita y un impecable Buñuelo de Queso Lomo del Palo.  Sin solución de continuidad, el menú desciende a la costa con Anzuelo, una oda a la pesca artesanal donde sobresalen la Caballa con sofrito ahumado y eneldo, la finura del Medregal con aguacate y el fondo reconfortante de la Sardina y el Mejillón en caldo tradicional. Anzuelo  Ya entrados en materia en el bloque de Enyesque, la propuesta alcanza cotas estratosféricas. La Pera con Huevas y Clavo es un ejercicio insólito de armonía y contraste mar-tierra que perdura en el recuerdo. Me vino a la mente un plato icónico de Pedrito Sánchez (Bagá, Mejor Cocinero Año 2026 para la Real Academia de Gastronomía de España) donde la pera cobra vida propia en esta ocasión con la piel de la anguila.  Le sigue el memorable Camarón de Veneguera (acompañado de acedera y colinabo), crustáceo traído directamente de la finca familiar de la propiedad en Veneguera, verdadera despensa viva que provee al menú de una variedad envidiable de frutas y verduras locales. Redondea la secuencia un sabrosísimo pase de Cochino negro con higos y mojo donde nada parece lo que es y no les voy a quitar la sorpresa que se llevarán.  Pera Camarón de Veneguera El recorrido por nuestros mares despliega un deslumbrante Atún con Caviar y Caldo marino, seguido de una jugosa Sama Roquera y dados de calamar fermentado con Koji. Sin embargo, la cúspide emocional en la cocina de cuchara llega en el apartado de Tradición: la Sopa de Pichón con sus garbanzos, patas y cebollitas es, sencillamente, una obra de arte. Un plato con una hondura vegetal y cárnica descomunal que sublima la memoria del recetario popular con la elegancia de los grandes clásicos europeos. Un plato que, junto al Camarón de Veneguera, justifica por sí mismo la visita al restaurante. Sama Roquera Sopa de Pichón. En el tramo final, la Cocina Dulce mantiene intacto el nivel y el ingenio. Aún retumba en el paladar la sorpresa juguetona de ¿Dónde Está la Pelotita?, un postre lúdico y goloso que dibuja una sonrisa en el comensal.  Le sigue el sutil tributo cumbrero del Flor de Guía con miel ácida y ciruelas de medianía, cerrando con la elegancia de la combinación de Chocolate, Gofio y Calabaza. ¿Donde está la pelotita? Capítulo aparte merece la sala en su conjunto y la propuesta líquida orquestada por Diego Tornel, donde la Sidra de Gran Canaria Tuscany Brut Nature NV, la frescura de O Estranxeiro 2024, la complejidad andaluza de La Escribana 2024 o la personalidad de Oranxerri 2023 entablan un diálogo perfecto con las creaciones del chef. BEVIR By LOPESAN no ha venido a competir localmente: está jugando en la Champions League de la alta cocina española. Con un espacio silente y ultra cómodo, al que aún le quedan algunos retazos asiáticos que deben ir desapareciendo con el tiempo, una bodega top apuntalada por Diego Tornel, que a su vez ha logrado ensamblar un auténtico equipazo de gente joven en sala con una profesionalidad y esmero digno de los más grandes, la cocina de Germán Ortega y su equipo en este proyecto se posiciona como un firme y firme aspirante a conquistar la guía roja en su nueva etapa. Ingrid Germán Ortega no ha venido a BEVIR a especular. Viene a volcar la maestría con la que sostuvo la Estrella Michelin en La Aquarela desde 2019 hasta este 2026, firmando una propuesta llena de identidad, arraigo y desbordante finura técnica. Solo el tiempo les separa a Bevir y Germán Ortega de tocar el cielo gastronómico para volver a lucir la tan ansiada Estrella Michelin en

BEVIR By LOPESAN, una propuesta con marcado sello propio, el de la excelencia. Leer más »

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