Gran Canaria se planta en GastroCanarias con todo su arsenal gastronómico
Gran Canaria llega este año a GastroCanarias dispuesta a demostrar que su cocina empieza mucho antes de que se encienda un fogón: en la finca, en el molino, en el obrador o en la cofradía de pescadores. Del 19 al 21 de mayo, el Recinto Ferial de Tenerife acoge la undécima edición del Salón Gastronómico de Canarias y la isla redobla la apuesta con su mayor despliegue profesional hasta la fecha, arropada por el programa Gran Canaria Me Gusta. La premisa es clara y casi programática: “del producto a la experiencia”. Es decir, contar al público cómo un berro de Telde, un millo de Valsequillo, un queso artesano o un pescado recién subastado se convierten, con el trabajo conjunto de productores, cocineros y sumilleres, en un relato gastronómico que también habla de paisaje, memoria y futuro. Cartel Oficial GCMG La delegación institucional estará encabezada por la consejera de Desarrollo Económico del Cabildo de Gran Canaria, Minerva Alonso, que se suma a la inauguración oficial de GastroCanarias el martes 19 a las 9.30 horas. Tras el corte de cinta, la consejera se desplazará al stand de Gran Canaria, donde a las 10.30 horas dará la bienvenida oficial a la programación insular, justo antes de que arranque la primera ponencia de la agenda. La jornada matinal se completa con una foto de familia a las 12.30 horas junto a los cocineros, productores y profesionales que forman parte del despliegue de Gran Canaria Me Gusta, algo así como el “once titular” con el que la isla se presenta en el escaparate gastronómico del Archipiélago. Para el Cabildo, subraya Alonso, se trata de defender la gastronomía “desde el origen, desde el producto y desde quienes lo hacen posible cada día”, en un contexto profesional donde se juega también la proyección exterior de la cocina insular. Inicio GastroCanarias año 2025 El corazón de la propuesta está en el stand institucional de Gran Canaria Me Gusta, concebido como un pequeño teatro culinario en el que se suceden 19 ponencias a tres bandas: productor, cocinero y sumiller. No es el típico desfile de recetas, sino demostraciones en directo que van hilando el viaje completo del alimento, de la tierra o el mar al plato y, finalmente, a la copa. El martes 19 se abre con café y territorio: Antonio Márquez y Café Maspalomas rompen el hielo con “De la taza al territorio”, una declaración de principios sobre cómo un buen espresso también cuenta de dónde venimos. Le sigue “El berro y sus armonías”, donde Berro Bistró y Berrera La Solana reivindican una hoja humilde como hilo conductor de una cocina con raíces, antes de que La Bodega de la Avenida y Frimancha pongan sobre la mesa “Vaca canaria, divino tesoro”. La mañana sigue subiendo de intensidad con “Surco, mar y vino: experiencia con el sancocho”, en manos de El Padrino y el agricultor José Ruano, una combinación que condensa medio recetario insular en un solo concepto. Ya por la tarde, el protagonismo es para el cereal y el litoral con “Enaltecimiento del gofio” (Verode y Molinería Pérez Gil), “Mar y mestizaje” (Qué Leche y Cofradía de Pescadores de Taliarte) y “Huerta marinera” (Restaurante Nelson y Finca El Cordel), tres ponencias que funcionan casi como un mapa comestible de la isla: del molino a la lonja, pasando por la huerta que se asoma al Atlántico. Casa Romántica año 2024 El miércoles 20 le toca el turno a otro tótem de la despensa: el queso de Gran Canaria. La Picnictería e Isidoro Jiménez firman “Dulce tributo al queso de Gran Canaria”, demostrando que el lácteo insular tiene todavía mucho que decir en la repostería contemporánea. A continuación, el restaurante Sorondongo y el agricultor Juan González ponen en pie “Millo, memoria y vino”, un maridaje de cereal, relato campesino y bodega que conecta el plato con la historia reciente del campo grancanario. El bloque central del día gira en torno a “El lenguaje del tomate” (La Pasadilla y Conagrican) y “Tradición en movimiento” (El Bejeque y Matadero Insular), dos ponencias que hablan de producto de exportación y carne de cercanía desde una mirada actualizada, lejos de la postal costumbrista. La tarde se endulza y aromatiza con “Entre panales y barricas” (Bochinche La Montaña), “Tributo al oro rojo de Gran Canaria” (Pastelería Neketán y Finca La Palma) y “Armonías del mar y la cocina” (Restaurante Revés Bistró y el pescadero Adrián Santana), donde miel, azafrán, pescados de roca y técnica culinaria se cruzan con el universo del vino. El jueves 21 mantiene el pulso con “Queso, café y territorio”, una dupla a cargo de Casa Romántica y Quesería El Rosario que vuelve sobre la idea de que los desayunos también pueden ser un acto de territorio. “El rey, del mar a la mesa” (Los Guayres y el pescador Rayco García) pone nombre y apellidos al pescado local, mientras que “Cultivar el futuro” (Coffee Fungui y Gran Canaria Me Gusta) abre la puerta a nuevas formas de producir y elaborar sin renunciar al origen. El cierre llega con dos guiños muy significativos: “Amasando la tradición, sin gluten de Gran Canaria” (Panadería Mis Hijos) y “Brotes y creatividad” (The Hook y Chef Select), que hablan de inclusión, panadería adaptada y nuevas lecturas de la huerta para una gastronomía que quiere ser más diversa sin perder el acento. José Luis Espino año 2024 En conjunto, el programa de Gran Canaria Me Gusta funciona casi como una radiografía comprimida del momento gastronómico de la isla. En el mismo escenario conviven casas de comida con fuerte arraigo como La Bodega de la Avenida, Verode, El Padrino o La Pasadilla, propuestas de cocina creativa como Qué Leche, Revés Bistró o Los Guayres, bistrós de nueva generación como Berro Bistró, junto a obradores y proyectos especializados como Pastelería Neketán, Coffee Fungui, The Hook, Panadería Mis Hijos o La Picnictería. Frente a ellos, y compartiendo protagonismo, aparecen nombres que normalmente se quedan en la letra pequeña: Finca El Cordel, Finca La Palma, Molinería Pérez Gil, Frimancha, Matadero Insular,
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