Javier S Gastro

Lugares por descubrir

RicarDog o como el tiempo nos devuelve uno de los sabores de antaño al abrigo de Las Canteras.

En el mismo espacio que era Casa Ricardo se alza RicarDog, una propuesta que guarda el respeto a los sabores de ayer y se atreve a viajar por el mundo a través de un Perrito Caliente. Durante décadas, los Perritos Calientes de Casa Ricardo fue sinónimo de picoteo popular en Las Canteras, un lugar muy de barrio donde el producto humilde se compraba casi por inercia cotidiana. Ese imaginario de comercio clásico, de mostrador de toda la vida, es el que hoy se convoca de nuevo en la calle Salvador Cuyas, a pocos metros de la arena de Las Canteras, pero traducido al lenguaje del fast food actual.  RicarDog no reniega del pasado: lo cita desde el nombre, desde el recuerdo de los antiguos perritos calientes y desde una estética que juega con la memoria sentimental del local original, aunque ahora la puesta en escena mira claramente a la cultura del street food global y a la clientela playera y noctámbula que transita la zona. Este Juernes de Por Fogones previo a la Gran Cabalgata de Carnaval LPGC viaja al pasado en el presente, como contaba Marty McFly en Regreso al Futuro, Al frente del proyecto se sitúa José Rojano, uno de los cocineros más sólidos de Gran Canaria, con trayectoria en casas como La Terraza del Santa Catalina y el Bodegón del Pueblo Canario, donde ha trabajado una cocina de raíces isleñas en clave contemporánea. Esa experiencia se percibe en Ricardog en forma de equilibrios: técnica al servicio de algo tan aparentemente simple como un perrito caliente o una hamburguesa, producto cuidado y una lectura juguetona de sabores internacionales que no pierde de vista el gusto local.  Jose Rojano El cocinero parece asumir el reto de dignificar el fast food sin encarecerlo, en una carta corta, muy directa, que permite comer de manera informal pero con cierta sensación de plato pensado y no meramente montado. Como ejemplo, los panes, de bombón de toda la vida elaborados para ellos por La Madera y hechos aquí, en Canarias.  El corazón del menú son los perritos, que parten del tradicional con ketchup y mostaza, casi como acto de respeto al recuerdo de Casa Ricardo sin faltar la opción de la cebolla y el pepinillo, a la postre les digo que fue mi favorito, seguro que viajar a mi época de pibe en Las Canteras tuvo mucho que ver en eso.  PERRITO TRADICIONAL A partir de ahí, la barra se convierte en una pequeña vuelta al mundo: el Italiano incorpora trufa, ketchup, cebolla crujiente y parmesano (mi segundo favorito, din duda alguna); el Mexicano (apabullante) se viste de salsa barbacoa, guacamole y jalapeños; el Oriental combina mostaza coreana picante, ketchup, sriracha y cebolla crujiente, pero no les mentiré, quizás el que menos me convence por no llevarme a ningún rincón de la cocina oriental. mientras que el Texano apuesta por ketchup, mostaza, cebolla crujiente y chili con carne.  El Especial con pulled pork (elaborada en casa por el propio José Rojano), mostaza, ketchup y cebolla funciona como síntesis de esa filosofía: recuperar la iconografía del perrito clásico, pero cargado de matices grasos, ahumados y picantes que remiten a barbacoas norteamericanas y a la cocina tex-mex sin perder el formato de bocado rápido. PERRITO ITALIANO La oferta de papas –tradicionales o de dippeo– refuerza esa sensación de antojo bien construido: desde las normales, pensadas casi como acompañamiento neutro y absolutamente irresistibles, hasta versiones con alioli, trufa y parmesano, guacamole con jalapeños y queso, pulled pork con queso derretido o chili con jalapeños y queso. Son combinaciones que comparten códigos con los perritos y permiten montar una comida a base de pequeñas capas de exceso controlado, jugando con el picante, la untuosidad del queso y la presencia recurrente del cerdo deshilachado.  En el capítulo de hamburguesas, la Tradicional con queso y pepinillo mantiene la línea más canónica, mientras que La Americana incorpora el exquisito pulled pork elaborado en casa y La Ricardogs añade trufa, queso y “nuestro secreto”, una declaración de intenciones que conecta la memoria de Casa Ricardo con una lectura más hedonista y globalizada del bocadillo de siempre.  Destacaría como algo a favor el huir de excesivos ingredientes y dejarse de invenciones absurdas con los panes, son unas hamburguesas de “las de toda la vida”, las que comíamos en Guanarteme o a la vuelta de marcha cuando Las Palmas de Gran Canaria era una ciudad con vida nocturna, no como ahora. BURGER Ricardog nace con vocación de convertirse en nuevo rito de paso gastronómico para quienes bajan a Las Canteras en busca de algo más que un simple tentempié. La propuesta se sostiene en una idea muy reconocible para el paladar canario –el perrito de Casa Ricardo como mito fundacional– y la reescribe desde la autoría tranquila de Rojano, capaz de llevar ingredientes como la trufa, el parmesano, el guacamole o el chili con carne a un terreno amable y festivo.  Hay algo de reconciliación entre generaciones: quienes recuerdan el antiguo local encuentran aquí un guiño a su memoria, mientras que el público más joven descubre un fast food con narrativa, en el que cada combinación parece pensada para ser contada –y fotografiada– tanto como para ser devorada Si les apetece pueden seguirnos en Instagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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Gran Canaria brilla en la Guía Michelin por partida triple en este final de Carnaval

Gran Canaria suma un nuevo motivo de orgullo gastronómico: Verode, Rígolo y Revés Bistró acaban de entrar en la selección de restaurantes recomendados por la Guía Michelin, consolidando el momento dulce que vive la isla en los últimos años. No es solo un reconocimiento a tres casas muy concretas, sino la confirmación de que el mapa culinario grancanario se ha vuelto más diverso, más sólido y mucho más interesante para el comensal local y para el visitante. Que la Guía Michelin fije la mirada en Gran Canaria y sume recomendaciones más allá de las Estrellas y los BIB Gourmand significa que el tejido gastronómico ha madurado y ofrece garantías de calidad en distintas gamas de precio y formatos. Cada nuevo “recomendado” es una especie de sello que certifica que algo relevante está pasando en esa cocina, en ese barrio y, por extensión, en la isla. En el caso de Gran Canaria, estos reconocimientos se suman a un elenco de restaurantes estrellados y proyectos consolidados que han situado al territorio en la conversación gastronómica nacional, con propuestas que van desde la alta cocina de hotel hasta espacios a pie de calle que reivindican el producto y el recetario canario. Verode es la prueba de que la cocina canaria contemporánea puede ser cercana, compartible y profundamente identitaria sin perder ambición. Nacido a escasos metros de la Cícer, el local de Abraham Ortega, chef también al frente del estrellado Tabaiba, se construye como un “árbol troncal” desde el que reinterpretar la despensa insular con una mirada más desenfadada que en su casa madre. Su carta habla el lenguaje de la casa canaria de toda la vida –ensaladilla de batata y cherne, escaldón de gofio, casquería “de las de antes”– pero con el pulso técnico de una cocina que conoce bien los códigos de la alta gastronomía. Esa combinación, unida a una barra poderosa, un servicio de sala que hace que el comensal quiera volver y una relación calidad-precio difícil de igualar, encaja a la perfección con lo que la Guía Michelin busca cuando señala un restaurante que merece desviar el camino. Aquí puedes leer lo que la Guía Michelin dice de Verode. VERODE  Rígolo representa otro de los grandes relatos que hoy interesan en la isla: el de la cocina de raíces extranjeras que sabe dialogar con el territorio que la acoge. En este pequeño rincón de Las Palmas de Gran Canaria, la Italia más casera –pastas trabajadas con mimo, risotto, embutidos y quesos– se encuentra con guiños a la despensa local, desde los quesos canarios hasta combinaciones de sabores que miran tanto al Mediterráneo como al Atlántico. La sala, cercana y cálida, y una carta que cambia en función del mercado, han convertido a Rígolo en una de esas direcciones que corren de boca en boca entre quienes buscan una cocina honesta, bien ejecutada y sin artificios. Que la Guía Michelin lo incorpore a su listado de recomendados es un espaldarazo a la idea de que en Gran Canaria también hay espacio para proyectos que, desde la sencillez aparente, sostienen un nivel de producto y de cocina digno de reconocimiento internacional. Aquí puedes leer lo que la Guía Michelin dice de Rígolo RIGOLO Revés Bistró es, literalmente, un revés a los lugares comunes de la gastronomía grancanaria. Levantado dentro del Club de Tenis Tafira por Héctor Suárez, Sem Suárez y el chef Paco Budia, tras su paso por la estrella Michelin de Etxeko Ibiza, el restaurante demuestra que la alta cocina informal puede florecer lejos de las zonas obvias, si detrás hay oficio y una idea clara. Su propuesta se articula en torno a snacks afilados –brioche de gamba blanca, croqueta de boletus, bocados que concentran técnica y guasa–, platos de fondo como “La Dehesa” o un arroz meloso de camarón y sepia que se mueve entre el umami marino y la precisión en el punto del grano, y una ensaladilla rusa que homenajea la memoria familiar y se ha convertido ya en uno de los bocados icónicos de la casa. El servicio en sala, elegante y cercano, y una bodega con fuerte presencia de vinos canarios terminan de rematar un concepto que encaja con la nueva sensibilidad de la Guía: lugares donde se come muy bien, se disfruta y se percibe proyecto de futuro. Aquí puedes leer lo que la Guía Michelin dice de Revés Bistró. REVES BISTRÓ  La inclusión de Verode, Rígolo y Revés Bistró en la categoría de recomendados no es un hecho aislado, sino otro capítulo en la construcción de un relato gastronómico propio para Gran Canaria. Para la isla supone tres golpes ganadores de una sola tacada como son: Con estos tres nombres, el mapa Michelin de Gran Canaria gana densidad, matices y coherencia: a las estrellas que marcan la vanguardia se suman casas donde la cocina canaria se mezcla con Italia o con los códigos de la alta cocina informal, siempre con una misma idea de fondo: hacer que la isla sepa, cada vez más, a sí misma. Tabla embutidos Rígolo  Si les apetece pueden seguirnos en Instagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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7 ensaladillas rusas de Gran Canaria para disfrutar en una semana de Carnaval

La Ensaladilla Rusa, un plato tan humilde como icónico, que en forma de tapas en bar de toda la vida, tascas o restaurantes con importantes reconocimientos gastronómicos sigue atrayendo a miles de consumidores en búsqueda de su disfrute. La ensaladilla rusa en Gran Canaria es más que una tapa: es memoria, territorio y termómetro perfecto para medir el pulso de un bar o de un restaurante. En los últimos años, la isla ha tejido un mapa brillante de versiones que van de la barra de barrio a la alta cocina informal, sin perder nunca de vista esa mezcla de cremosidad, producto y sabor reconocible que uno espera cuando pide “una rusa”. En este artículo recorremos siete ensaladillas que hoy son oro puro: un viaje que va de la barra mítica del Tatono al último homenaje de Revés Bistró, pasando por Kojak, La Travesía de Triana, Verode y la divertidísima propuesta de Camino al Jamonal. Un Juernes de Por Fogones tan carnavalero como tradicional, un plato que siempre reconforta en cualquier época del año, pero en esta diría que aún más. 1. Tatono: la ensaladilla de toda la vida Hay bares que sostienen una ciudad casi sin saberlo, y Tatono es uno de ellos: un local de solera futbolera, cerca del viejo Estadio Insular, donde generaciones de grancanarios han aprendido lo que significa comer de barra en serio. Entre callos con garbanzos, caracoles y churros de pescado asoma una protagonista silenciosa: su ensaladilla rusa, tan sencilla como adictiva, convertida en “plato estrella” para muchos de sus clientes habituales. La de Tatono es la clásica ensaladilla de casa, con papas, atún, huevo y aceitunas, ligada con una mahonesa amable y pensada para acompañar una caña bien fría más que para posar en Instagram. No busca fuegos artificiales, sino algo mucho más difícil: saber siempre igual de bien. Que hoy se siga recomendando como una de las mejores ensaladillas de la ciudad habla de oficio, constancia y de esa cocina popular que, a fuerza de repetirse, acaba formando parte de la memoria gastronómica de quien la come, tanto como de la historia de la ciudad que la acoge Ensaladilla Tatono . 2. Kojak: un clásico de barra que resiste Si hablamos de barras míticas en Las Palmas de Gran Canaria, Kojak aparece siempre en la conversación: bocadillos “a lo bestia”, tortillas, croquetas, menús del día contundentes y ese punto de bar de toda la vida que se agradece en tiempos de cartas clonadas. Su ensaladilla rusa forma parte del repertorio diario, compartiendo protagonismo con combinados, frituras y bocatas que han alimentado a media ciudad a golpe de ración generosa. La rusa de Kojak juega en la liga de la cocina popular: precio contenido, raciones abundantes y un punto casero que la hace perfecta para compartir en mesa o llevar en tarrina junto a otros enyesques. Puede que no sea la más fotogénica ni la más “técnica” de la isla, pero encarna algo esencial: la ensaladilla como comodín feliz, ese plato al que siempre se vuelve cuando no apetece complicarse la vida y uno solo quiere mojar pan y seguir conversando. Kojak 3. Verode: batata, cherne y memoria de sancocho En Verode, la tasca desenfadada de Abraham Ortega junto a Las Canteras, la ensaladilla rusa deja de ser simple barómetro de la barra para convertirse en manifiesto de cocina canaria contemporánea. Aquí la papa cede su parte del protagonismo a la batata dulce, el atún se transforma en cherne y los encurtidos caseros remiten directamente al sancocho, en un guiño emocionado al recetario isleño. La ensaladilla de batata, cherne y encurtidos de Verode no busca la sorpresa gratuita, sino reinterpretar un sabor de casa desde la técnica y el producto. La dulzura de la batata se equilibra con la salinidad del pescado y el golpe ácido-crujiente de los encurtidos, componiendo un bocado que emociona tanto como alimenta, y que muchos comensales ya señalan como uno de los grandes platos del local. Verode   4. Camino al Jamonal: caramelizada y con gambas al ajillo Camino al Jamonal ha convertido la ensaladilla rusa en uno de los iconos de su casa, demostrando que todavía quedaba margen para jugar con este clásico sin perderle el respeto. En su carta conviven una ensaladilla “normal” y versiones con gambas al ajillo o con pulpo, pero hay una que se ha ganado a pulso su fama: la ensaladilla caramelizada, servida incluso en clave de guiño dulce-salado que recuerda a un arroz con leche asturiano por su acabado tostado. La versión con gambas al ajillo suma a la cremosidad de la rusa el perfume intenso del ajo y el aceite bien templado, logrando un contraste poderoso que engancha bocado tras bocado. No es una ensaladilla tímida: es golosa, juguetona y muy reconocible, de esas que obligan a repetir visita y que muchos ya colocan, sin dudar, entre las mejores de Gran Canaria. Caramelizada Gambas al ajillo  5. La Travesía de Triana: una “ensaladilla del mar” que manda en la barra En el laberinto de callejuelas que salen de Triana, La Travesía se ha ganado a pulso fama de casa de tapeo fino: jamón bien cortado, anchoas, huevos rotos, setas con yema… y una ensaladilla que muchos clientes recomiendan casi como obligación de la primera visita. Su “ensaladilla del mar” es una rusa que mira claramente al Atlántico, donde el protagonismo recae en el producto marino y en una mahonesa bien ligada que envuelve sin enmascarar los sabores. Aquí la ensaladilla funciona como carta de presentación de la casa: cremosa pero con mordisco, muy bien equilibrada de acidez y sal, pensada para acompañar una buena copa de vino o una caña tirada con mimo en una barra que siempre está a reventar. No es casual que en rutas de tapas locales y guías gastronómicas se destaque la tríada “jamón, huevos rotos y ensaladilla” como combinación ganadora en La Travesía; es la prueba de que, a veces, lo más sencillo sigue siendo lo que mejor sabe cuando hay producto y oficio detrás. La

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Una Gran Canaria en modo burger compite para ser la mejor de España

Las hamburguesas de Gran Canaria llevan tiempo jugando en Primera División, pero este año cinco propuestas demuestran que la isla también viene a pelear muy en serio por el Campeonato Best Burgers Spain. Del 29 de enero al 1 de marzo, más de una treintena de hamburgueserías canarias compiten en la sexta edición de Best Burger Spain, el campeonato que busca la mejor hamburguesa del país a través de una ruta nacional y votación popular. Entre ellas, cinco propuestas de Gran Canaria destacan por ambición, personalidad y un hilo conductor común: entender la hamburguesa como un bocado gastronómico completo, donde técnica, producto y relato importan tanto como la foto de Instagram. 1. Malditas Smash Burgers: el Eggxtasis de la yema perfecta Malditas Smash Burgers nació en 2022 como foodtruck y hoy cuenta con local propio en Las Palmas de Gran Canaria, siempre fiel a la smash burger y al producto de cercanía. En este campeonato compiten con su EGGXTASIS, una burger pensada para que la yema de huevo sea absoluta protagonista, arropada por una combinación medida de dulce y salado. Según la ficha oficial del campeonato, el EGGXTASIS se construye sobre pan potato roll con salsa stacker, un medallón de 180 g de carne tipo fat smash, quesos ahumado y Monterrey Jack, cebolla frita cajún, bacon en sirope de arce, mermelada casera de pimientos asados y, coronándolo todo, un huevo frito. En boca, el momento clave es el estallido de la yema en su punto justo, que actúa casi como una salsa viva que envuelve el resto de ingredientes y convierte el bocado en algo sucio, hedonista y muy placentero, pero con un equilibrio notable entre el punto ahumado del queso, el crujiente especiado de la cebolla y el contrapunto dulce de la mermelada y el sirope. Es una hamburguesa que pide comerse rápido y sin remordimientos, donde el reto está en mantener la estructura sin sacrificar lo más importante: la jugosidad de la carne y ese hilo de yema que justifica su nombre. Eggxtasis Eggxtasis por dentro 2. Oh Qué Bueno: A‑Cecina, minimalismo bien entendido Oh Qué Bueno llega al campeonato con una apuesta radicalmente distinta: la A‑Cecina, una hamburguesa que demuestra que no hacen falta veinte ingredientes para construir un bocado memorable. La base está en una cecina madurada de primera calidad, protagonista declarada del conjunto y que marca el tono desde el primer mordisco. Aquí la fórmula funciona casi como un ejercicio de precisión: pocos ingredientes, muy bien elegidos, y una salsa bearnesa que actúa de hilo conductor, aportando untuosidad, acidez y ese punto de mantequilla y estragón que redondea la grasa de la carne. El resultado es una burger donde “todo lo que tiene que tener una burger te llega a la boca”: buen pan, punto de carne, grasa bien integrada y una secuencia clara de sabores donde la cecina se percibe nítida, sin ruidos. Es una propuesta especialmente interesante para quien busque una hamburguesa más clásica en estructura, pero con un guiño de alta cocina en la elección de la salsa y en el protagonismo de un embutido madurado trabajado con respeto. Como tip final, mucha atención a la cebolla frita que corona la hamburguesa, es tan increíblemente buena que podrían venderla en plato por sí sola, yo la repetiría en bucle. A-Cecina Cebolla interior de la A-Cecina 3. All or Nothing: Walter Thick, exceso controlado All or Nothing llega avalada por un título que no es menor: la cadena ha sido reconocida como “mejor cadena de España” dentro del propio circuito del campeonato, lo que los coloca en el mapa como una de las grandes franquicias burger del país. Este año compiten con la Walter Thick, una creación deliberadamente golosa que apuesta por el “más es más” sin renunciar a la coherencia del bocado. La Walter Thick monta un medallón de 180 gramos, queso cheddar inglés, crema de queso brie, bacon thick, cebolla morada cortada muy fina y una nueva salsa Walter que termina de ligar el conjunto. El resultado es una hamburguesa tremendamente sabrosa, que cae en ese “pecado” que tantas veces asociamos a las burgers de concurso: tiende a chorrear, a desbordarse, a manchar las manos. Ese exceso, sin embargo, forma parte de su encanto, siempre que el comensal asuma el juego. En boca, el triángulo brie‑cheddar‑bacon genera una capa de sabor intenso, donde la cebolla morada aporta frescor y un punto de crujiente vegetal necesario. La clave para que esta burger brille está en el manejo del punto de la carne y en servirla a la temperatura adecuada, para que las salsas se mantengan ligadas y el pan no se rinda antes de tiempo. Walter Thick 4. Chef Déniz Group: Umami Burger, contraste en alta definición La propuesta de Chef Déniz Group se llama Umami Burger y el nombre no es una promesa vacía: aquí todo está pensado para disparar el quinto sabor. Para empezar, el medallón se elabora con carne de chuletón madurada durante 30 días, un tipo de carne que pide fuego decidido para fundir grasa y liberar jugos, no tanto puntos excesivamente sangrantes que puedan dejar la grasa todavía tímida. Sobre esa base se suma una mermelada de bacon al whisky que aporta dulzor, ahumado y un recuerdo alcohólico muy sutil; una mayonesa japonesa cítrica que se somete a un toque de flambeado al momento, ganando matices tostados; y el frescor corrector de pepinillos y cebolla, imprescindibles para equilibrar la potencia del conjunto. Para rematar, unas láminas de Wagyu japonés coronan la burger, un gesto que suma valor simbólico y discurso de lujo, aunque en la práctica su delicadeza se pierde fácilmente entre tantos sabores intensos. El resultado es un bocado muy interesante por su juego de contrastes –dulce, cítrico, ahumado, graso– que exige precisión tanto en el punto de la carne madurada como en la cantidad de cada salsa para que el umami no se convierta en ruido. Ajustar el cocinado del chuletón a un punto que deje hablar a la maduración, con la grasa bien

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Revés Bistró, un golpe ganador en la gastronomía de Gran Canaria.

Si pensáramos que Gran Canaria como isla es un Grand Slam de la gastronomía en su propuesta, Revés Bistró ejecuta un paralelo ganador directo al disfrute del comensal.  Revés Bistró ha dado un golpe de efecto en la gastronomía grancanaria: un proyecto joven, cercano y muy serio en lo culinario, levantado por una sociedad conformada por los canarios Héctor Suárez, Sem Suárez en sala y  el cordobés Paco Budia en cocina, dentro del Club de Tenis Tafira tras su paso por la estrella Michelin de Etxeko Ibiza by Martín Berasategui. A ellos se les suma el canario Ademar Hernández en cocina por lo que el partido de dobles se juega con un claro ganador; el comensal. Es por eso que este Juernes de Por Fogones va dedicado a ellos. Sem, Paco, Ademar y Hector Este proyecto toma idea por parte de los grancanarios Héctor y Sem, ambos grancanarios que tras varios años trabajando en la hostelería de Ibiza por temporadas tienen ganas de asentarse en la isla. Por avatares del destino conocen el espacio actual, que se encontraba cerrado sin atender al público durante casi dos años y deciden apostar fuerte. Para ello llaman al cordobés Paco Budia, quien triunfó como jefe de cocina y junto a Hector en sala conquistaron la Estrella Michelin en Etxeko Ibiza by Martín Berasategui. Entre los tres comienzan a fraguar un proyecto que vio la luz en noviembre del 2024 y que se está consolidando en tiempo récord como un referente de la isla. Hector y Sem se encargan de que la sala de Revés tenga alma propia con un servicio excelente, algunos montajes en mesa y siempre atento al disfrute del comensal. Elegante y cercano, (odio la palabra informal, porque a mí me lleva a registros negativos), su trabajo es hacerte sentir que no estás en un club de tenis aunque las vistas te lleven a las pistas. Por su parte, de aplaudir la propuesta gastronómica que sale de Paco, quien incluso se marca unas papas bien arrugadas a pesar del poco tiempo que lleva en la isla, “eso es mérito de mi compañero Ademar, que me explicó la importancia que tiene para los canarios arrugarlas bien y no sancocharlas”, algo que por desgracia pasa cada día más.  Que un restaurante así nazca dentro de un club de tenis dice mucho de la escena actual: ya no son los códigos clásicos de salón los que dictan la ambición gastronómica, sino el talento y las ganas de ir a contracorriente. Revés Bistró se presenta como “restaurante gastronómico informal”, una etiqueta que aquí no es coartada sino declaración de intenciones: sin manteles, con un servicio cercano y una cocina de alto nivel. Tres amigos con un bagaje impecable firman una propuesta pensada para disfrutar, compartir y, sobre todo, sorprender. La ubicación, aparentemente secundaria en el mapa foodie de la isla, se convierte en parte del relato: llegar hasta Tafira para comer así es recordatorio de que el gran salto gastronómico de Gran Canaria también pasa por ocupar lugares inesperados. En Revés Bistró el continente deja de ser excusa; el contenido manda. ¡Ah!, y no se pierdan observar y disfrutar los cuadros de las paredes, son de un artista canario y están al alcance del comensal, que la cocina es un arte, en Revés se lleva escrito en cada rincón de la casa Cuadro Alfredo Kraus El desfile de snacks funciona como tarjeta de presentación de la casa: bocados breves, afilados, que condensan técnica y guasa en dosis mínimas. Cada pase busca un equilibrio entre crujiente y untuoso, entre guiño reconocible y vuelta de tuerca, preparando al comensal para un menú donde nada es gratuito. En esos pequeños bocados se ve el oficio aprendido en alta cocina: masas finas, fondos bien trabajados, aliños que no gritan pero se quedan en la memoria. Son el aperitivo y, al mismo tiempo, una declaración de principios: aquí se viene a jugar, pero se juega muy en serio. Destacaría sobre todo el brioche con gamba blanca, pero sin despreciar la adictiva croqueta de boletus o el final en forma de melón osmotizado, refrescante para preparar el pase salado Snacks  Comenzamos el Menú Degustación (ojo, que también hay carta), con  “La Dehesa” es una forma de reescribir el carpaccio sin perderle el respeto: un pase que habla de pastos, de sombra de encinas y de grasa bien entendida. La finura del corte y el trabajo del aliño consiguen que cada lámina tenga profundidad, una intensidad elegante que se aleja del carpaccio plano y anodino. Hay juego visual, sí, pero sobre todo hay sabor y textura; la carne se presenta con una madurez medida y un aderezo que suma capas en lugar de enmascarar. Es uno de esos platos que cuentan de dónde vienen los cocineros y hacia dónde quieren conducir al comensal. Con papa, zanahoria y huevo como únicos ingredientes principales, la ensaladilla rusa de Revés Bistró pone el foco en lo esencial: producto, punto y sazón. Renuncia a atajos habituales para construir un bocado que reivindica la simplicidad como máxima sofisticación. El toque marino lo aportan unas gambas que son, como diría Angel León, “gloria bendita”. La textura se mueve en el límite exacto entre la untuosidad y el mordisco, con una mahonesa calibrada al milímetro y una cocción de las verduras que respeta su identidad y un toque de AVOE y vinagre que la hace única. Es un plato aparentemente humilde que termina convertida en uno de los grandes momentos de la comida, es más, es el homenaje del chef a la ensaladilla de su madre y eso se nota, es una ensaladilla que te lleva “a casa”. Tanto este plato como otro que les comentaré después son ejemplos de que la carta brilla con luz propia, ya que no están en el menú degustación. Ensaladilla Rusa Revés  El falso arroz de hinojo con cigalas es una de esas preparaciones que obligan a parar la conversación. La base vegetal, trabajada como si de un cereal se tratase, aporta

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“Un Madrid que se come” más allá de Madrid Fusión

Madrid Fusión 2026 es el gran escaparate, pero el mejor termómetro para medir cómo late hoy la gastronomía española está en las mesas que se montan en paralelo por toda la ciudad. Entre pop ups, cocinas viajeras y guisos de memoria, estos cuatro planes permiten saborear un Madrid que cocina pensando en un comensal que, como reza el lema del congreso, “toma el mando”. Durante los días del congreso, la capital se llena de jornadas especiales, menús efímeros y alianzas entre casas que normalmente viven a cientos de kilómetros de distancia. Es el territorio natural del cliente inquieto: el que sale de IFEMA con la acreditación al cuello, pero decide seguir aprendiendo en la mesa, entre cucharadas de cocido, bocados de mar y cocina insular reinterpretada. De ahí que este Juernes de Por Fogones esté dedicado a darles unos tips sobre 4 buenas propuestas para hincarle el diente a la capital de España si van a acudir a Madrid Fusión 2026 o si se encuentran en FITUR durante estos días. Barbecho, (@barbechobar), es la nueva casa de día de Rodrigo de la Calle, un formato más sencillo donde aterriza la esencia de su cocina verde sin renunciar al sabor ni a la técnica. Dentro del espacio que ocupa El Invernadero, pero en un único turno de mediodía de martes a viernes, se proponen platos directos, pensados para el disfrute inmediato, que funcionan como una especie de “descanso fértil” entre tanta alta cocina de congreso con el arroz como hilo conductor y protagonista principal de la cocina que elabora el propio Rodrigo delante del comensal en su mesa del chef. La propuesta mantiene el respeto radical por el producto vegetal, pero abre la puerta a una carta más informal, con raciones, platos del día y preparaciones que miran a la temporada como única brújula. Es el lugar perfecto para comprobar cómo un cocinero que ha llevado la huerta a la vanguardia se mueve con naturalidad en un registro de bar, en el sentido más hermosos y puro de la palabra, sin perder discurso ni personalidad. Rodrigo de la Calle (Instagram José Carlos Capel) Gofio,(@gofiomadrid), en la calle Caballero de Gracia, sigue siendo la gran embajada de la alta cocina canaria en Madrid, con Safe Cruz al frente y una sala comandada por Aída González, que se ha propuesto contar el archipiélago a golpe de menú degustación. No hay papas arrugadas de postal, sino una lectura muy personal del recetario isleño, donde la memoria convive con técnicas contemporáneas y producto de proximidad que dialoga con sabores atlánticos. La experiencia se articula en varios menús de distintos pases que buscan “conectar con sabores de siempre de una manera nueva”, desde la carne fiesta reinterpretada hasta fondos marinos que hablan de islas, volcanes y viajes. Para quien visite Madrid desde Canarias durante el congreso, sentarse en Gofio tiene algo de espejo: mirar cómo se cuenta la propia casa lejos de casa, con orgullo y sentido crítico. En este 2026 que la casa cumple 10 años se encuentran en mejor estado de forma que nunca, una de las grandes apuestas para conseguir la 2 Estrella Michelin en la próxima edición de la prestigiosa guía roja. En la calle Recoletos, Taberna Pedraza, (@tabernapedraza),  ha convertido “El cocido de Carmen” en un pequeño rito madrileño que muchos señalan como uno de los mejores de la ciudad, podríamos decir que es el cocido que pone orden en enero. Carmen Carro cocina a partir de la receta heredada de su madre y solo prepara un número limitado de raciones al día, lo que obliga a reservar y contribuye a mantener un nivel de mimo poco frecuente en un plato tan popular. El cocido se sirve en tres vuelcos clásicos, precedidos por unas croquetas de cocido que abren el apetito y marcan el tono de una experiencia donde cada ingrediente se ha elegido con obsesión por la calidad. A su lado, Santiago Pedraza sigue afinando una carta de carnes, tortillas y otros hits de taberna que completan una propuesta que ha convertido este local en parada obligatoria para quienes buscan tradición sin complacencias. Cocido Taberna Pedraza Carnes Taberna Pedraza El NH Collection Madrid Eurobuilding será escenario, durante dos jornadas, de un encuentro con sabor a montaña asturiana y sobremesa larga: Casa de Comidas, (@casadecomidasmadrid), el proyecto de cocina clásica de Rafa Zafra, recibe a Casa Marcial para traer a Madrid el famosísimo pitu de caleya de Nacho y Esther Manzano. Se trata de un menú único que se lee como un viaje de invierno del monte a la aldea y de la casería a la mesa, con los guisos y fondos como hilo conductor. Ambas casas comparten idioma: producto, tiempo y oficio, con Zafra defendiendo una mesa de cuchara y temporada y los Manzano aplicando la precisión de la alta cocina a la tradición más humilde. En plena fiebre de ponencias y tendencias, esta alianza recuerda que el futuro de la gastronomía sigue pasando por la cocina que reconcilia al cliente con algo tan sencillo como comer rico y salir satisfecho a un esplendido precio de 70€ por persona, todo un regalo a los precios que se come en Madrid y teniendo en cuenta la impresionante calidad y talento que suman Casa de Comidas y Casa Marcial. Pitu de Caleya Rafa Zafra y Nacho Manzano Si les apetece pueden seguirnos enInstagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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El Roscón de Reyes, mucho y bueno por elegir en Las Palmas de Gran Canaria

Con el paso de los años y el crecimiento exponencial en pastelerías de calidad en la isla, el comprar un buen Roscón de Reyes en Las Palmas de Gran Canaria está al alcance de todos los paladares y bolsillos. En Las Palmas de Gran Canaria, el verdadero arranque del año no son las uvas, sino el primer corte al roscón. Entre obradores de nueva generación y pastelerías clásicas, la capital ofrece una ruta cada vez más definida para quienes se toman muy en serio el desayuno —o la merienda— del 6 de enero. Yeray Reyes En pocos años, AVE Pastelería Artesanal ha pasado de secreto a voz en grito en la ciudad, hasta el punto de convertirse en parada casi obligada la tarde del 5 de enero. Su obrador de la calle Carmen Llopis se ha especializado en una “rosconada” donde conviven versiones clásicas con propuestas más golosas, con masas aromáticas, buena mantequilla y rellenos que van más allá de la nata.[4][5][2][1] En sus redes ya han adelantado una colección de roscones con masas de chocolate, ganaches al 62%, colaboraciones especiales y un discurso que mira a la alta pastelería contemporánea sin romper con la tradición del azahar y la fruta escarchada. Es, probablemente, la opción favorita para quienes quieren un roscón distinto cada año, sin renunciar a una fermentación lenta y un acabado impecable. AVE Pastelería Artesanal Bajo el apellido Reyes se esconde una de las sagas pasteleras con más oficio de la isla, hoy articulada en torno a las Pastelerías Yeray Reyes, heredera del negocio familiar y especializada en un catálogo casi enciclopédico de roscones. Su propuesta va desde el “Roscón de la Abuela” —con mousse de chocolate, cremoso de vainilla y crujiente de galleta— hasta versiones de Kinder, pistacho, turrón o crema pastelera de vainilla de Madagascar, además de los inevitables nata y trufa. La filosofía es clara: convertir el roscón en tarta de autor sin perder su forma de corona, con mousses, cremosos y crujientes que recuerdan más a una vitrina de pastelería de hotel que a la bandeja de toda la vida. Para el lector de Por Fogones, Pastelería Reyes aparece como la opción perfecta para familias grandes y paladares que no se conforman con una sola versión por año. Con más de medio siglo de historia a sus espaldas, Guirlache es uno de esos nombres que aparecen una y otra vez cuando se pregunta por “el roscón de toda la vida” en Las Palmas. Su presencia en Triana y otros barrios ha consolidado una clientela fiel que asocia la Noche de Reyes al paso obligado por la pastelería. Además del roscón clásico —en dos tamaños, sin relleno o con nata, trufa y crema—, Guirlache se ha colocado en el radar de los celíacos con un roscón de Reyes sin gluten relleno de nata que se puede reservar y que amplía el concepto de tradición a quienes suelen quedarse fuera de la fiesta. Es, en definitiva, la casa a la que se recurre cuando en la mesa conviven abuelos nostálgicos, niños y comensales con restricciones alimentarias. Guirlache SIN GLUTEN Aunque no tenga el estruendo mediático de otras pastelerías, Colomar figura de forma recurrente en las listas locales de roscones imprescindibles, encarnando ese perfil de obrador de confianza que no necesita grandes campañas para colarse en muchas casas cada 6 de enero. Su propuesta se mueve en la liga de los roscones de corte clásico, centrados en la calidad de la masa, el perfume cítrico y la nata bien montada, sin excesos de artificio. Para quienes buscan un roscón “como los de antes”, con miga ligera, alveolado uniforme y una relación calidad‑precio razonable, Colomar aparece como apuesta segura frente a opciones más barrocas. Su presencia silenciosa en la conversación rosconera de la ciudad lo sitúa como uno de esos nombres que conviene recordar cuando las colas del 5 empiezan a hacerse eternas en otros mostradores. Galette Des Rois de AVE Más que un ranking, la foto fija de este enero habla de estilos complementarios: AVE como laboratorio creativo, Reyes como catálogo hedonista, Guirlache como guardián de la tradición (con guiño sin gluten) y Colomar como clásico discreto. La decisión final dependerá del tipo de mesa: familias numerosas que quieren varios sabores distintos, buscadores de “el mejor roscón de la ciudad”, celíacos que por fin encuentran su corona o nostálgicos del bollo sencillo para mojar en chocolate. Lo que sí parece unánime es que Las Palmas vive un momento dulce en el terreno del roscón, con una oferta que ya no se limita a la bandeja del supermercado y que convierte la madrugada del 5 en un pequeño ejercicio de militancia pastelera. Aquí hemos hablado de algunos pero hay multitud de opciones más por toda la capital y el resto de la isla, la que ustedes elijan seguro que también será un éxito rotundo. El reto, un año más, será llegar a tiempo a hacer cola donde toque… y que no falte café para acompañar tanta miga coronada de azúcar y fruta confitada. Bakery De Estefano Si les apetece pueden seguirnos enInstagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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La Bastardería: cookies con alma y bocatas gastronómicos que marcan un camino propio en la capital grancanaria. 

Conocidos por sus cookies y brownies desde que hace 4 años empezaron a caminar en un take away en LPGC, la apertura de su nuevo local llega dando un golpe en la mesa marcando un camino propio, único y más gastronómico de lo que se pueda pensar. Tras más de cuatro años de éxito en una propuesta take away, Manu García, alma mater de Las Bastardería, cumple su sueño de abrir un local físico en Las Palmas de Gran Canaria, más concretamente en la calle Gran Canaria 8, junto a la Playa de Las Canteras, donde La Bastardería transforma la repostería americana en experiencia urbana dirigida a todos aquellos amantes de esta tendencia en forma de cookies que ha llegado aquí para quedarse. Apertura de La Bastardería  Más de 90 referencias de cookies y brownies definen el fondo de armario de su catálogo, cada una rellena con combinaciones como Nutacho (cacao, pistachos, crema de pistacho y Nutella), Cubanito (cheesecake de Cubanitos y chocolate Ruby) o Maracuyá (chips de chocolate negro y cheesecake de maracuyá).  La técnica artesanal y los productos de primerísima calidad asegura texturas crujientes por fuera y cremosas por dentro, con durabilidad de hasta una semana en nevera. Ahora en navidad podemos encontrar creaciones típicas y exclusivas de estas fechas destacando la de Roscón sobre todas ellas.  Manu García Cookie Roscón Cookies Tres creaciones iniciales posicionan el local como referente de bocadillos de autor en Canarias: Comenzamos el viaje amerizando por su Kansas Chicken Cheese, a base de pechugas marinadas durante 24horas, cocinadas después al horno hasta llegar a la temperatura exacta.  Posteriormente se regeneran al baño maría y se cortan en finas lascas añadiéndole queso havarti, gouda ahumado, rúcula, pimiento de piquillo, cebolla encurtida, mahonesa de trufa y vinagre balsámico. Todo ello da como resultado un bocata que sorprende por su potencia de sabor y contrastes de texturas, puro hedonismo y contundencia en lo que es mucho más que un bocata de pechuga de pollo. Bocata Kansas Chicken El de Pastrami Deli Bastard es otra liga en el mundo de los bocatas de pastrami ya no en Gran Canaria, sino me atrevería a decir que en toda España. Solamente en USA he probado un bocadillo de pastrami que se pueda acercar a la exquisitez que se ejecuta en esta casa a través de un bocadillo que contiene 350 gramos de pastrami cortado a cuchillo, regenerado previamente en vapor, consiguiendo con ello la máxima frescura y color. La salsa, neoyorquina como no podía ser de otra manera, papitas fritas crujientes y pepinillos invita a un viaje al corazón de la gran manzana desde la Playa de las Canteras. Pastrami  Termino con la gran joya gastronómica de la casa, el Short Rib, (costillas en corte americano). Aquí tenemos lo que sería un plato de gran restaurante llevado a la excelencia en forma de bocadillo. Se usa para ello el corte de la vaca icónico de los asadores americanos, se embarran durante 24 horas y se cocinan a baja temperatura durante 32 horas más.  A la hora del servicio se regenera al vapor para a posteriori darle un golpe de 300grados en el horno especial para ello, con lo que se consigue dar un toque crujiente a la carne mientras se queda jugosa y melosa a la vez. Se sirve con una ensalada de col que se cocina durante un día entero con sal y azúcar fusionándola con una salsa a base de lima, rabanito y schiracha  Costillas La Bastardería fusiona lo dulce con lo salado en un rincón vibrante, ideal para iniciarse en el mundo de las cookies o profundizar en ellos. Su parte de gastronomía líquida es también digna de detallar porque no solo encontraremos los clásicos milkshakes, sino déjense sorprender por su línea de autorrellenado de zumos naturales caseros para llevar a la playa o la avenida y disfrutar su comida con el horizonte del mar a su alcance. Su irreverencia —»cookies demasiado buenas pa’ resistirse»— y ubicación privilegiada lo convierten en parada obligada para cerrar el año gastronómico en Gran Canaria y en un lugar a seguir muy de cerca porque va a marcar un camino propio. Como comienzo, la espectacular decoración del mismo, creada por el gran Sergio Macías, que les hará viajar en un auténtico vagón de metro neoyorquino sin dejar de mirar el techo, ni los baños, que tienen una visita obligada. Manu Garcia y Dana Joher (AVE Pastelería Artesanal) en su apertura. Si les apetece pueden seguirnos enInstagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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Ricard Camarena, la huerta y el mar con aroma a Valencia que abraza la excelencia gastronómica 

En su mejor momento creativo, el cocinero valenciano lleva al éxtasis al comensal con un menú de verdura humilde, productos de temporada marinos, un pase memorable de ventresca de atún y un sublime maridaje sin alcohol que cuestiona la controvertida decisión de la Guía Michelin en no reconocerle aún con la más que merecida tercera Estrella Michelin. Ricard Camarena Restaurant vive un momento de plenitud creativa y madurez, con una cocina más clara, sabrosa y coherente que nunca. Días después de la celebración de la Gala Guía Michelin 2026 y tras haber probado este menú en octubre de este año, me resulta incomprensible que a día de hoy la Guía Michelin no haya coronado aún este trabajo con la más que merecida tercera estrella. Sala y Cocina  En la antigua fábrica de Bombas Gens, Camarena ha encontrado el ecosistema perfecto para desplegar una alta cocina tranquila, sin estridencias, donde el sabor manda por encima de todo. El menú Ricard Camarena Experience se presenta como compendio de varios años de investigación sobre la huerta y el mar valencianos, destilados en preparaciones rotundas pero de una aparente sencillez desarmante. El gran relato de esta casa se escribe en clave vegetal: la huerta valenciana no es guarnición, es columna vertebral del menú, casi diríamos que es dogma. La cocina trabaja con producto de proximidad que llega del campo a la mesa en cuestión de horas, y con un enfoque de aprovechamiento integral que convierte hojas, pieles y descartes en fondos, salsas y condimentos de enorme profundidad. En esa lógica encajan los pases iniciales del “Preludio”, donde el apio a la brasa, el calabacín, la patata al all i pebre o la cebolla asada demuestran cómo una despensa humilde puede alcanzar registros hedonistas inesperados cuando se la mira con ojos de alta cocina. La cocina de Camarena confirma que el verdadero lujo ya no está en el listado de ingredientes, sino en la cantidad de trabajo, tiempo y pensamiento que se vuelca en cada plato. Preludio En el “Recorrido” hay creaciones majestuosas como las setas con vainillas y piñones, el salpicón de quisquillas con coco y café o la sopa fría de espárrago blanco, almendras y hierbas.  No falla la alcachofa, aquí sabrosa como en pocos lugares en toda España, junto al tomate confitado en mantequilla con leche y yogurt de oveja, un tomate confitado que llevo años probando y que nunca me cansaré de él.  El mar por medio del bogavante con ensalada de hierbas y estas, la ostra valenciana con aguacate, horchata de malanga y sésamo negro o la Gamba Roja con yema de corral, judía Bobby y el consomé de sus cabezas, reverencia absoluta a la potencia y el sabor en cada bocado. Terminamos con un arroz cremoso de vaca con hierbas aromáticas, la cebolla grano de oro asada con holandesa de caviar, que dan paso al pase semidulce con el que terminamos el recorrido: Berenjena frita con miso y al cierre un mango maduro con curry dulce, hierbas y semillas absolutamente perfecto.  Setas, Vainilla y Piñones Trufa Negra Durante el “Recorrido” vivimos el momento místico del menú, y que merece un capítulo aparte, con la secuencia dedicada a la ventresca de atún, servida en distintos cortes macerados en algarroba. Es un pase que condensa buena parte del ideario de la casa: temporalidad estricta, tratamiento casi quirúrgico del producto y un juego de maduraciones y curados que suman complejidad sin perder un ápice de jugosidad. Aquí la presencia en sala de Ricard Camarena marca la diferencia: el cocinero desgrana cada elaboración con un discurso sereno y preciso que ayuda a leer el plato, pero nunca se impone sobre lo que sucede en la boca. Es difícil no sentir que uno asiste a la versión más depurada de esa cocina mediterránea de mar y huerta que el chef viene persiguiendo desde sus inicios. Ricard Camarena en acción  Si la parte sólida roza el sobresaliente, el maridaje sin alcohol merece directamente ser citado como uno de los grandes argumentos para visitar el restaurante. Lejos de una simple colección de zumos o infusiones, se trata de un trabajo de cocina líquida que fermenta, prensa y destila los mismos vegetales que aparecen en el menú, en muchos casos a partir de sus “desechos” más invisibles. Bogavante, ensalada de hierbas y setas El resultado es una secuencia de bebidas artesanales con matices ácidos, salinos o amargos que amplifican sabores, limpian el paladar y dialogan con los platos con tanta o más sutileza que muchos maridajes vinícolas clásicos.  Gastronomía Líquida by Ricard Camarena En tiempos de creciente interés por propuestas sin alcohol, la de Ricard Camarena marca un listón difícil de superar y demuestra hasta qué punto el discurso de sostenibilidad puede materializarse en la copa sin renunciar al placer. La sala acompaña con un servicio afinado al milímetro, profesional pero cercano, que permite al comensal centrarse en lo importante: una sucesión de bocados que avanzan con ritmo de sinfonía bien escrita, sin baches ni ocurrencias gratuitas. Todo apunta a un restaurante instalado en la serenidad de quien ya no necesita demostrar nada, pero sigue empeñado en ir un paso más allá en cada servicio. Parte del equipo de Sala y Cocina Ricard Camarena  Con dos estrellas Michelin consolidadas desde hace años, tres Soles Repsol y el reconocimiento como uno de los grandes templos vegetales del mundo, sorprende que el restaurante siga sin entrar en el club de las tres estrellas. Más aún cuando la propia casa ha hecho del “desperdicio cero”, la coherencia con el territorio y la construcción de un lenguaje culinario propio sus grandes banderas, justo la clase de relato que la alta cocina contemporánea proclama como modelo. En Bombas Gens no solo “pasan cosas”: allí se está escribiendo, servicio a servicio, una de las versiones más influyentes y honestas de lo que puede ser hoy un restaurante de alta cocina mediterránea.  Si el Olimpo de las tres estrellas pretende seguir siendo termómetro de vanguardia y excelencia, la ausencia de Ricard Camarena Restaurant

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Bar Ultramarinos Machete, sabor de barra castiza con acento canario

En pleno corazón de Vegueta abre las puertas un “bar madrileño” de toda la vida con alma canaria en sus recetas y sabor. Hay lugares que parecen tener el poder de teletransportarte y eso lo ha hecho protagonista del artículo de hoy. En pleno corazón de Las Palmas de Gran Canaria, el nuevo Bar Ultramarinos Machete consigue hacer eso: abrir su puerta es como atravesar un portal directo a un bar castizo del Madrid de toda la vida. La barra baja de metal bruñido invita al apoyo cómplice, los barriles alineados marcan el ritmo del tapeo, y los vermuts —servidos directamente desde unas pequeñas barricas de cinco litros delante del cliente— añaden ese toque ritual que acompaña el aperitivo de las buenas tardes. Nada en Machete parece casual y de eso se ha encargado su propietario y alma mater, Kike Espino, quien abre su primer local en la calle Mendizábal (y digo primero porque se avecinan sorpresas agradables) tras triunfar por todo lo alto en la calle La Pelota con Triciclo, Manuela Jimena y Morro Colorao. Kike Espino  Desde la iluminación cálida que tiñe los azulejos antiguos hasta la estrecha distancia entre mesas que fomenta la charla entre desconocidos, todo está pensado para reproducir la atmósfera de taberna con memoria. Es un guiño al bar de siempre, reinterpretado con precisión canalla y un notable respeto por los códigos del bar español. La propuesta gastronómica juega con dos orillas que se entienden sin traducirse: Madrid y Canarias. En la barra desfilan platos “de aquí y de allí” comenzando con una colección casi infinita de gildas, desde la versión más tradicional —con piparra, aceituna y anchoa— hasta fórmulas propias que incorporan ingredientes locales como la canariona o el guiño a Galicia con la gallega. Este guiño al pincho vasco universal se convierte aquí en emblema de identidad.  Jessi sirviendo un vermouth  En Machete la carta es amplia, muy amplia, pero lejos de ser un hándicap es un reclamo para el comensal ya que antes de salir ya tiene ganas de volver para seguir probando cosas. En los fogones, el recetario se mueve entre la nostalgia peninsular y el pulso insular. ¿Quien no recuerda los huevos escondidos?, un plato que devorábamos adultos y menores en los bares que poblaban Las Canteras hace años como Los Marineros o Casa Pepe Juan. Pues aquí Kike se marca una versión de los Huevos Escondidos con atún, cangrejo, gambones, salsa cocktail y nube de queso que me llevó a la infancia con emoción.  Huevos Escondidos Traviesas, divertidas y muy originales las “carbocroquetas”, versión canalla de un plato italiano como son los espaguetis a la carbonara en forma de bocado con los dedos. Recomiendo esperar un poco a que se atemperen cuando lleguen a mesa, se coja los dedos, cierren los ojos y denle un bocado, “es como comerme unos espaguetis a la carbonara en forma de croqueta” comentó un comensal en la mesa. Continuamos con lo que aquí se llama “Tortilla Abierta” y en Madrid “Tortilla Vaga”, cocinada por uno de los dos lados y más jugosa por el otro con los ingredientes que decidas de las tres recetas disponibles. Probamos la excelsa de salmonete y gamba blanca, pero me han dicho que la de escalibada también juega la misma liga, será la próxima que caiga. En este bloque terminamos con un plato tan sabroso como emocional para nosotros como es la papa canaria escachada con sus dos mojos. Carbocroqueta Tortilla abierta  Cómo principales en esta primera visita nos decantamos por uno tollos en salsa, receta del padre de Kike, donde el tollo se seca y limpia previamente para después cocinarlo a largo chup chup y dar como resultado uno de esos platos que ya no tenemos, que hemos olvidado y que aquí recuperan por la puerta grande. El padre de Kike puede estar muy orgulloso y yo desde aquí le doy las gracias por haber inculcado en su hijo una receta de toda la vida que ejecuta con maestría Ulises, el jefe de cocina.  Tollos  Para cerrar tenemos una carne de cabra con carácter propio donde queda claro que el arraigo local no se olvida, cocinada a largo tiempo, con una salsa proveniente de los huesos del animal casi transformada en una falsa demiglace y con una cama de papas fritas que son un espectáculo por sí mismo, puedo decir sin miedo a equivocarme que es una de las más personales y redonda versión que he probado en años en Gran Canaria. Carne Cabra De postre, mucho ojo a la natilla de maracuyá con galleta María, adictiva por su cremosidad, intensidad de sabor a fruta y contraste crujiente con la galleta. Natilla En la carta comparten protagonismo las cazuelas, frituras de pescado, los calamares a la andaluza o una notable selección de pescado fresco y marisco que llega cada día. Las carnes completan un menú que busca equilibrio entre la contundencia y el tapeo, con raciones pensadas tanto para compartir como para acompañar un vino de barril. El espíritu Machete es algo más que un bar nuevo, este pequeño rincón de Vegueta parece recuperar una forma de estar en el bar que se echaba de menos: esa mezcla de bullicio amable, gastronomía reconocible y respeto por el detalle. No hay pretensión ni artificio, solo autenticidad bien medida. Así, el lugar se perfila como una de las aperturas más carismáticas del año en la capital grancanaria, un espacio donde la tradición se bebe a tragos cortos y se come a bocados largos. Ulises y Jessi  En tiempos en los que lo clónico y la carta sin alma parecen la norma, apostar por lo tradicional —por el bar de barrio, por lo castizo, por lo que cuenta una historia— tiene un valor incalculable. Machete no solo ofrece platos, ofrece identidad; no vende solo vermut, sirve memoria líquida que conecta al cliente con una forma de vivir la gastronomía que es pura personalidad.  Y en una ciudad donde cada vez cuesta más encontrar bares con carácter propio, celebrar

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