Javier S Gastro

Reportajes

Gran Canaria conquista San Sebastián Gastronomika: el valor de mostrar al mundo el paisaje y la identidad insular

La isla consolida por cuarto año consecutivo su presencia en el Kursaal de la mano de ‘Gran Canaria Me Gusta’, reivindicando el papel de su sector primario, la singularidad de sus vinos y el talento culinario que rompe tópicos fuera del archipiélago. Estar en San Sebastián no es únicamente participar en un congreso gastronómico; es situar el territorio, el producto y el recetario insular en el centro de una de las grandes capitales mundiales del sector culinario. Por cuarto año consecutivo, Gran Canaria ha iniciado su andadura en la 28.ª edición de San Sebastián Gastronomika Euskadi Basque Country con una delegación articulada a través del programa Gran Canaria Me Gusta, promovido por el Cabildo de Gran Canaria junto a la Cámara de Comercio de Gran Canaria. Bajo el lema ‘La chispa que prendió el fuego’, que conmemora el 50.º aniversario de la Nueva Cocina Vasca, la cita donostiarra acoge hasta el miércoles 7 de octubre una propuesta donde confluyen cocina, sector primario, vinos y producto local. Un escaparate vital para el sector primario y los pequeños productores La presencia insular en este foro responde a una estrategia clara de respaldo institucional y visibilidad exterior. Como subrayó la consejera de Desarrollo Económico, Industria, Comercio y Artesanía, Minerva Alonso, la consolidación de Gran Canaria en este encuentro profesional ha permitido mostrar fuera de la isla la calidad y diversidad de la gastronomía grancanaria, conectando de forma directa a agricultores, bodegueros y cocineros con distribuidores y medios especializados. Alonso recalcó que el objetivo es que la gastronomía impulse la promoción del territorio y fortalezca la comercialización del producto local, aunando la memoria culinaria con el empuje de una nueva generación de profesionales. Esta relevancia la corroboró Juan Santiago García Socas, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Gran Canaria, quien calificó a Gastronomika como un escaparate indispensable para difundir la labor insular. García Socas defendió que los pequeños agricultores y bodegueros no cuentan por sí mismos con la capacidad de acudir a una feria de semejante envergadura, por lo que el respaldo de las instituciones públicas, de Gran Canaria Me Gusta y de la Cámara de Comercio resulta decisivo para que puedan presentar sus elaboraciones al público profesional. Embotellar paisajes: vinos con identidad y la ponencia ‘Terrae’ El protagonismo de la primera jornada tuvo un hito destacado en el auditorio del Kursaal durante la ponencia ‘Terrae’. En ella participaron los chefs Luis Lera (restaurante Lera), Edorta Lamo (Arrea!), José Álvarez (La Costa) y Xune Andrade (Monte), acompañados por Josefina Rojo, miembro del Comité de Cata de Vinos de Gran Canaria. En esta sesión, alrededor de 200 asistentes degustaron queso de la Quesería La Gloria y vino Agala en una acción que incluyó la proyección de un vídeo de Gran Canaria Me Gusta. Rojo profundizó en la singular personalidad que el suelo y el clima imprimen a las referencias insulares, explicando que un vino de Gran Canaria refleja la influencia atlántica, la salinidad, el suelo volcánico y la diversidad de altitudes y vertientes. De ahí su conocida máxima: «no hacemos vinos, embotellamos paisajes». El Comedor Gran Canaria: la despensa popular en el Kursaal El Palacio de Congresos Kursaal acoge también el Comedor Gran Canaria, uno de los puntos neurálgicos de la delegación insular a lo largo de los tres días del congreso. Seis establecimientos —Verode, Berro Bistró, Sorondongo, Catedral Bistró, Casa Flora y Bochinche La Montaña— son los encargados de guiar a los comensales por un recorrido de sabores tradicionales grancanarios. En los menús figuran elaboraciones identitarias que se degustarán en estos días tales como: Estos almuerzos se maridan con los vinos Eidan Selección Tinto, Eidan Selección Blanco Seco y Cruz Barrica, de Bodegas Ventura, presentados por el propio García Socas. Abraham Ortega y la memoria contemporánea en el Palacio Miramar El broche de la jornada inaugural lo pondrá Abraham Ortega, chef de Tabaiba (reconocido con una Estrella Michelin), en la cena oficial a celebrar en el Palacio Miramar. Ortega llevará al evento su propuesta ‘Cabra – Trigo – Papa’, tres elementos esenciales en la memoria gastronómica insular reinterpretados bajo un prisma contemporáneo. Para Ortega, estar en San Sebastián «representa una plataforma de visibilidad de primer nivel para derribar clichés sobre la cocina canaria». El cocinero reivindicó que «Canarias cuenta con una despensa inmensa y diversa, y puso en valor la pluralidad de miradas culinarias de la isla: muchos parten de una misma raíz común, pero interpretándola de formas distintas». Por su parte, Francesca Hunt, del Restaurante Berro Bistró declaró «sentirse profundamente emocionada y feliz por poder representar a Gran Canaria con su propuesta vegetariana» entre la que no faltó la rosa de remolacha con pisto de berros y su particular versión del potaje de berros. «Para mí es un honor cocinar junto a Abraham y que mis platos los prueben profesionales del sector gastronómico en un lugar como este». Recordemos que el espacio donde se dan las comidas en San Sebastián Gastronómika es una especie de réplica de tienda de aceite y vinagre o bar de pueblo como es el Casa Flora, para ligar la temática de esta edición a nuestras raíces. Próximas citas en el programa La actividad de Gran Canaria continuará este martes con la demostración culinaria ‘Razas autóctonas y producto local – Gran Canaria Me Gusta’, impartida por Ayoze Valido, del restaurante El Bejeque. Asimismo, la gastronomía grancanaria se trasladará a la histórica sociedad gastronómica Gaztelubide con una cena elaborada por Paco Budia, Sem Suárez y Héctor Suárez, del equipo de Reves Bistró, donde el cochino negro va a ser el protagonista absoluto de una cena que será para la historia.

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Orígenes 2026: entre la liturgia de la sala, el latido del viñedo y la verdad sin artificios

La jornada final consagra el congreso como un oasis de autenticidad donde chefs, jefas de sala, panaderos y viticultores reivindicaron la profesión, la memoria del emigrante y el valor innegociable del terruño. Javier S Gastro / REPORTAJE ESPECIAL   |   Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo   |   Septiembre 2026 Hay congresos gastronómicos concebidos para el mero desfile de egos y otros, como Orígenes Gran Canaria, que nacen con la vocación insobornable de remover conciencias y tocar la fibra sensible de la profesión. El cierre de esta edición en el idílico marco del Jardín Canario no fue un punto y final al uso: fue una catarsis colectiva. Sobre las tablas se desnudó la liturgia olvidada del servicio, se celebró la resistencia casi mística del viñedo viejo, se reivindicó el pan como identidad cultural y se selló un hermosísimo pacto atlántico-castellano que demostró que, cuando la cocina nace del corazón y la tierra, no necesita artificios ni disfraces. 1. Del mole absoluto a la artesanía de la masa: Marcos, La Cremita y Levain La jornada arrancó con una lección magistral de jerarquías gastronómicas de la mano de Mario Come Oaxaca y Carlos Padilla, quienes desmontó con contundencia los lugares comunes de la culinaria contemporánea. Su postulado fue tan rotundo como clarificador: mole con pollo y no a la inversa. Para el cocinero, la salsa madre mexicana —compleja, telúrica, destilada a base de fuego paciente, especias y memoria— no es una simple guarnición o acompañamiento proteico, sino el verdadero protagonista, el eje sagrado y centro de gravedad absoluto del plato. La carne, en su esquema, es tan solo el vehículo que conduce la infinita polifonía del mole. El universo de las masas y la panadería tomó el relevo evidenciando que el obrador es hoy una de las trincheras más creativas del panorama gastronómico. La Cremita deslumbró con una propuesta que ensambla con maestría la identidad del territorio con la vanguardia técnica: bocados prodigiosos como su pan de papas con mojo, los insólitos picos de huevas o el arrebatador pan de calamares. Una cocina panadera que busca incansablemente las raíces y los frutos de la tierra para fundirlos con la sensibilidad de los grandes chefs. En la otra orilla conceptual, pero con idéntico rigor artesanal, el equipo de Levain exhibió una hoja de ruta meridianamente clara: una fijación absoluta por la materia prima de excepcional pureza y una lectura permeable a las más vanguardistas tendencias internacionales, demostrando que el pan vuelve a ocupar, por derecho propio, el lugar troncal que jamás debió abandonar en la mesa. 2. El gran debate de la sala: El 60% del éxito y la dignidad de servir Si algo marcará el recuerdo de esta edición de Orígenes será el conmovedor e implacable debate protagonizado por tres mujeres de referencia en el servicio y la sumillería nacional, que puso el dedo en la llaga de una herida histórica de la hostelería: la invisibilización de la sala frente al hiperbólico estrellato de los fogones. Sara Fort (Restaurante Paco Roncero) no eludió la confrontación conceptual y soltó una de las frases más comentadas del congreso: «Nos gusta hacer sentir al cliente confortable; somos las encargadas de mantener el buen ambiente del comensal. Y aunque los chefs se ofendan, la sala es el 60% del éxito en un restaurante». Un dardo certero que resonó con fuerza en un auditorio repleto de cocineros y que reivindica el servicio como una coreografía psicológica indispensable. “Aunque los chefs se ofendan, la sala representa el 60% del éxito en un restaurante. Nosotras somos las encargadas de construir el bienestar emocional del comensal.” — Sara Fort (Paco Roncero) Desde las islas, Mari Pino, jefa de sala del estrellado Los Guayres (Mogán), aportó la pulsión vocacional más pura: «Entré en la sala por casualidad y de inmediato me di cuenta de que esa era mi profesión, mi vocación y mi vida. Me apasiona estar con el cliente, escucharlo y acompañarlo». Su testimonio fue arropado por la lucidez crítica de Ángela Peña, sumiller de Haydée (Tenerife), quien puso sobre la mesa la persistente brecha de género en el mundo del vino: «Una mujer sumiller todavía tiene que demostrar el doble que un hombre a la hora de hablarle de vino a más de una persona frente a la mesa. Es una realidad que afortunadamente va cambiando con los años, pero que sigue presente». El auditorio ardió en un debate espontáneo y vibrante entre cocineros y profesionales del servicio. La conclusión unánime fue tan clara como difícil de ejecutar: la excelencia de un restaurante no es una competición de protagonismos, sino la perfecta conjunción y complicidad cómplice entre cocina y sala. En ese instante, una voz con autoridad moral indiscutible se alzó desde el patio de butacas. Juan Diego Sandoval (Coque) aportó una reflexión sociológica de calado profundo que arrancó los aplausos unánimes de la grada: «La sociedad europea arrastra un prejuicio clasista con el servir y con el oficio de camarero que no existe en absoluto en el mundo oriental. Ojalá eso cambie de una vez por todas, para que el futuro de la gastronomía vuelva a llenarse de camareros orgullosos de su oficio». “La sociedad europea tiene un prejuicio con el servir y hacer de camarero que no existe en el mundo oriental. Ojalá eso cambie para que el futuro se llene de camareros.” — Juan Diego Sandoval (Restaurante Coque) 3. El territorio que resiste: El viñedo heroico y la economía real de Garrea La sesión vespertina bajó a la tierra, a la raíz mineral y al esfuerzo cotidiano del terruño con la ponencia del equipo de Garrea. Con una honestidad desarmante, alejada de los discursos de marketing vacío, explicaron la compleja balanza que sostiene hoy en día la alta cocina independiente: «El restaurante gastronómico es nuestro sueño, pero el sustento económico real para poder mantenerlo y seguir creciendo procede del bar y de los eventos». Una economía circular y solidaria que se nutre del entorno inmediato: «Trabajamos codo con codo con pequeños agricultores, ganaderos,

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Joan Juvé (Juvé&Camps): «Canarias siempre ha sido nuestra tierra de afecto y el reflejo de una familia que se sirve en copa»

El histórico patriarca de Juvé & Camps visita las Islas de la mano de Torres Canarias para conmemorar el medio siglo de vida de su icónico “Reserva de la Familia” con una cata vertical histórica y reflexionar con serenidad sobre el salto a Corpinnat y la defensa innegociable del terruño en el Penedès. Hay marcas que trascienden el mero etiquetado comercial para convertirse en un paisaje emocional. En Canarias, pedir una copa de Juvé & Camps no exige explicaciones previas: representa la certeza de la calidad, el respeto por el oficio y una hospitalidad que hermana a las casas de comidas más humildes y entrañables con las mesas de vanguardia gastronómica. Tras hacer escala en Tenerife, Joan Juvé Santacana desembarcó en Gran Canaria con la serenidad de quien pisa terreno propio. La cita, convocada por Excelsia/Torres Canarias —distribuidora con la que la firma catalana mantiene una alianza forjada en décadas de estrecha amistad familiar—, no era un compromiso protocolario más. Servía de pretexto para celebrar los 50 años de vida de su vino más universal, el Reserva de la Familia, y para pulsar el momento enológico de una de las casas más determinantes de nuestro país: “Canarias ha sido desde siempre una referencia absoluta para nosotros, casi una prueba piloto desde nuestros orígenes”, confiesa con una sonrisa afable Joan Juvé al arrancar la conversación. “Desde hace muchísimos años la familia sintió una orientación natural hacia las Islas. Encontrábamos aquí un clima humano excepcional: la hostelería nos escuchaba con respeto, el público conectaba de inmediato y logramos una implantación profunda. Hoy, disfrutar aquí del trabajo conjunto con la familia Torres es sencillamente el culmen de una relación entrañable”. Es por eso que esta gira con la que Juvé y Camps visitará no sólo España, sino medio mundo, tuvo comienzo en Canarias, aquí se tienen como en casa y la fabulosa acogida de los profesionales fue una gran prueba de ello. Don Joan Juvé  En una época dominada por fusiones corporativas y grandes fondos, Juvé & Camps preserva un equilibrio singular. “Siempre me ha gustado definirnos como el grande de los pequeños”, apunta Don Joan. “Manejamos volumen, pero nuestra esencia y nuestra estructura son estrictamente familiares. Mi hija Meritxell está al frente de la dirección ejecutiva y los miembros de la familia estamos plenamente involucrados en la viña y en la bodega. Nuestra obsesión ha sido mantener el contacto personal, la cercanía con el distribuidor, con el tabernero y con el comensal. El cliente no solo bebe un espumoso de calidad; bebe amistad, afecto y verdad. El reflejo de la familia tiene que estar en la copa”. Esa impronta explica por qué la firma se ha instalado en el imaginario colectivo como la bienvenida perfecta. Ocurre tanto al adentrarse en los comedores de templos gastronómicos como Disfrutar en Barcelona o El Celler de Can Roca en Girona, como al tomar asiento en bastiones tradicionales que suman ochenta años de historia como el restaurante Bahía en Tossa de Mar: el comensal acostumbra a reconocer en algún momento que la copa a degustar llevará el sello de Sant Sadurní d’Anoia. “A lo largo de mis más de cincuenta años de dedicación he tenido la fortuna de comprobar cómo hemos estado presentes en los instantes decisivos de la vida de la gente: bodas, reencuentros, celebraciones íntimas”, reflexiona Juvé. “Prácticamente no hay familia en España que en algún momento señalado no haya descorchado una botella nuestra. Sentir esa fidelidad espontánea en Canarias y en toda la Península es un regalo impagable”. Discurso de Don Joan Juvé La jerarquía actual de la bodega no se improvisa: reposa sobre más de dos siglos de devoción agrícola en el Alt Penedès, jalonados por hitos que han marcado el rumbo del vino español: Primera Botella Juvé  Uno de los momentos de mayor hondura durante el encuentro llegó al abordar la reciente y trascendental incorporación de Juvé & Camps a la marca colectiva Corpinnat. Tras 24 años de servicio institucional ininterrumpido en el Consejo Regulador del Cava como vocal electo, la marcha de una de las bodegas fundacionales de la denominación hacia el sello de los espumosos del Penedès ha sacudido el mapa vitivinícola nacional. Joan Juvé afronta la cuestión con la serenidad de quien argumenta desde la tierra y no desde el conflicto:”Nosotros hemos defendido la D.O. Cava a capa y espada durante décadas y reconozco los esfuerzos realizados por prestigiar las categorías de guarda. Pero para nosotros había un elemento innegociable: la territorialidad. El espumoso premium debe hablar con nitidez de su cuna. Nuestras fincas están en el corazón del Penedés; de nuestras 150 hectáreas obtenemos el 50% de la uva y el resto se lo compramos a viticultores colindantes que comparten nuestra filosofía ecológica. Corpinnat nació para blindar esa identidad de origen estricta, la vinificación en la propiedad y las largas crianzas”. Lejos de alimentar disputas comerciales, Juvé aboga por la coexistencia madura de ambos modelos: “Esto no debe ser jamás una guerra ni una canibalización. Ambas realidades deben convivir. El Cava representa una dimensión cuantitativa formidable, de más de 200 millones de botellas repartidas por diversas regiones españolas, y tiene su propio camino. En Corpinnat acota un territorio específico con unas exigencias cualitativas rigurosísimas, ahora mismo podemos andar por 6 millones de botellas de las que casi tres las hemos aportado nosotros. Cada propuesta tiene su espacio en el mercado y nosotros seguiremos trabajando por la dignificación del viticultor y la cohesión de todo el sector”. Primera Botella Juvé Corpinnat El colofón de la jornada en Gran Canaria no podía ser otro que someter a examen la propia historia líquida de la casa a través de una cata vertical irrepetible del Reserva de la Familia, descorchando añadas que abarcaron desde la reciente cosecha 2022 hasta tesoros que descansaban sobre lías desde 2008. “Cada año apartamos en la oscuridad de nuestras cavas una reserva de botellas sin degollar para comprobar su evolución con el paso de las décadas”, explica entusiasmado Joan Juvé. “Y los primeros sorprendidos y

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El ‘mundo Roca’ en Girona: cuatro décadas de historia viva y una semana para comérsela

El 40 aniversario de El Celler de Can Roca corona un menú antológico mientras la familia consolida en su ciudad un ecosistema gastronómico total que une la alta vanguardia con la taberna popular, el hospedaje y el dulce. Cumplir 40 años en la cima de la gastronomía mundial suele ser un ejercicio de resistencia; en El Celler de Can Roca es una demostración incontestable de vigencia. Sentarse hoy a la mesa de Taialà no es solo disfrutar de uno de los mejores restaurantes del planeta, sino realizar un viaje transversal de cuatro horas donde se condensan cuatro décadas de historia culinaria contemporánea a través del diálogo cómplice, maduro e indestructible de Joan, Josep y Jordi Roca. Joan, Josep y Jordi Roca “40 años después” El menú conmemorativo de este aniversario arranca con una declaración de principios: el Consomé de tres caras, una taza donde conviven en armonía milimétrica el caldo esencial de ternera a la brasa de Joan, el fondo de setas con amontillado de Josep y la infusión de grué de cacao de Jordi. De inmediato, la emoción conecta con el origen a través de la memoria: el homenaje a la madre con el Canelón de Montse y la tradición condensada en un bocado prodigioso como el Xuixo de estofado de pato. Homenaje a la tradición A partir de ahí, el pase despliega los grandes hitos conceptuales que han definido el lenguaje de los hermanos. Está el paisaje icónico del Bonsái de olivera con olivas heladas, la técnica al servicio del mar en la Gamba blanca al vapor de Manzanilla —con el jugo de su cabeza y una gota de generoso—, el atrevimiento del Destilado de tierra con hoja de ostra o la transgresión aromática del perfume comestible con el Eau de Toilette «Le Sel”. La cumbre marina llega con La Joya del Mediterráneo, una lección magistral sobre la gamba de Palamós donde intervienen su coral, emulsión a la brasa, garums propios y velouté, antes de transitar hacia platos de fondo suculento como el Tatín de cochinillo con nectarina y apionabo o el Ravioli de pintada con su consomé y parfait. Gamba de Palamós Tatin de Cochinillo  En los postres, Jordi saca a relucir su ingenio con bocados etéreos y aromáticos como la Nube de limón, la audaz combinación de salicornia y botica del Hinojo marino y la Explosión de verano, preludio de la traca dulce que celebra esta fiesta de aniversario.  La secuencia dulce de este año huye de artificios y se centra en los sentidos, con especial presencia del olfato, en el que no podrán evitar llevarse algo a casa, porque si una vez recuerdo que Pitu Roca me dijo, “hay vinos que no se beben, se besan”, en esta ocasión Jordi me demostró que “hay postres que no se olvidan, huelen a vida”. Nube de Limón Todo ello arropado por la liturgia de Josep en la sala, cuya selección líquida es una lección de sensibilidad internacional donde el Marco de Jerez dialoga con joyas mundiales y complicidades atlánticas como la presencia de la viticultora palmera Victoria Torres Pecis durante el maridaje, elegido y servido con maestría por Marta Cortizas, Mejor Sumiller España 2025 y que cedió el testigo al grancanario Diego Tornell en el 2026, actualmente en BEVIR. En El Celler de Can Roca (y, por extension, en todas sus casas)  la experiencia comienza en la reserva (permítanme un guiño hacia esas personas que nunca salen y son imprescindibles en el Celler como Olatz y su gente). Qué decir del equipazo de sala liderado por Josep Roca con Marianna Suárez como gran Leda de sala y una familia que respira el alma y leitmotiv de Pitu Roca, “los camareros somos transportadores de felicidad”. Mis reconocimientos a todas esas personas que conforma la familia Roca en la mayor de sus esencias, los centenares de personas que lo hacen posible a cada comensal o cliente en el día a día. Esta imagen es solo el resumen de algunos de ellos con los que he tenido el honor de compartir ratos en esta semana. Familia Roca Si El Celler es la catedral, la constelación que los Roca han desplegado por Girona demuestra que su genialidad también sabe vestirse de informalidad cotidiana. La parada en Vii es obligatoria para entender su vertiente más fresca y canalla: una taberna de vinos y platillos donde el diálogo entre Andalucía y Catalunya destila chispa y compás. Podríamos definir esta casa como ese rincón con un duende andaluz, alma catalana y culto al vino. En su carta de frituras y aperitivos brillan con luz propia una ensaladilla rusa con atún, alcaparrón y piparra de textura sedosa y acidez calibrada al milímetro, y una tortillita de camarones etérea, crujiente y con la dosis exacta de encaje andaluz. A su lado, la merluza a la romana sorprende por un punto de fritura inmaculado, acompañada por una mayonesa de mojo verde (el toque canario que Joan siempre tiene en sus casas)  que tiende puentes marineros con una frescura irresistible.  Merluza Rebozada con Mayonesa y Mojo Verde Pero si hay un plato para volver y repetir cada vez que pise Girona y que se asemeja a lo que sucede en la casa madre con sus calamares a la romana, es el Mollete de Riñones al Jerez, simple y sencillamente ÚNICO, en mayúsculas y con todas las letras. Como bien nos cuenta Audrey (magnifica conductora de la propuesta), “es el bocado que Pitu siempre pide cuando viene, el que le lleva a Jerez y que nunca desaparecerá de Vii”.  El alma de Vii se corona en su pizarra de vinos por copas: una carta líquida insólita que rinde devoción a los generosos del sur, desde manzanillas pasadas y finos afilados hasta amontillados, palos cortados y vinos de pasto, permitiendo disfrutar de la cultura del vino con una profundidad inusual a pie de calle. Mollete de Riñones al Jerez Culto al Vino en Vii Abarcar el «universo Roca» exige hoy casi una semana de estancia. El itinerario moral debe

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La Taberna Burger Art: El rincón canario que transforma la hamburguesa en arte.

9 años de arte entre burgers, panes, cervezas y cómics dan para un Juernes de Por Fogones a ritmo de música. Hay lugares que se visitan una vez y se recuerdan siempre. La Taberna Burger Art, en Telde, es uno de esos sitios donde la hamburguesería deja de ser un simple formato de comida rápida para convertirse en una declaración de intenciones. Doramas Sosa lleva nueve años demostrando que hacer hamburguesas es, también, un oficio de autor. Burger Pollo Breaking Bad Antes de que llegue el primer plato a la mesa, ya has hecho un viaje. Las paredes de La Taberna Burger Art son un universo decorado con mimo y con una sensibilidad que no se improvisa: cómics, cine, figuras de colección, referencias a la cultura pop más querida. Cada rincón es una pieza del puzzle de una identidad muy bien construida. Los aficionados al mundo friki encontrarán aquí su lugar; los que no lo son, saldrán siéndolo un poco más. Doramas Sosa no es solo la cara visible del local, sino también su alma. Fue él quien introdujo en la isla la primera hamburguesa elaborada con Donuts, adelantándose a una tendencia que más tarde sería viral en toda España. Esa capacidad de anticipación sigue siendo su sello: proponer antes de que lo proponga nadie, con criterio y sin rendirse a la moda por la moda. La propuesta gastronómica de La Taberna Burger Art se asienta sobre una filosofía simple y poderosa: comprar el mejor producto y ensamblarlo con inteligencia. Sin artificios innecesarios, sin trampa. El resultado son hamburguesas memorables, con nombres que son pequeños homenajes al mundo del cine y del cómic, como si cada bocado fuera también una referencia que hay que coleccionar en el paladar. La Gran Can es ya un clásico de la casa y un pequeño manifiesto de identidad canaria: pan de semilla, ternera, tomate, plátano frito, cebolla caramelizada, mojo canario de almendras y queso ahumado canario. Un ejercicio de canariedad sin complejos, donde el plátano y el mojo no son un guiño turístico sino ingredientes que genuinamente elevan el conjunto. Dulce, ahumado, untuoso: es la hamburguesa que debería figurar en cualquier guía del producto local. La creación del mes lleva por nombre Michael Jackson y llega cargada de guiños: pan brioche, smash Angus, cheddar fundido, cebolla frita casera y una salsa especial Moonwalk —alioli con ajo negro— que cierra el bocado con elegancia y profundidad. Además, coincidiendo con el estreno del esperado biopic Michael, la hamburguesa trae consigo regalos y sorteos durante este mes, convirtiendo la visita en una experiencia que va más allá de lo culinario. Una creación con personalidad propia y ritmo propio, como su inspiración. Gran Can Michael Jackson Las demás propuestas de la carta —con títulos tomados de películas y cómics— invitan a volver. No porque sean un capricho, sino porque están bien hechas. La oferta de pollo y la opción vegetariana amplían el espectro sin caer en el recurso fácil: aquí también se trabaja con el mismo respeto al producto. Entre los entrantes, las Papas Pull Fiction merecen mención especial. Una cama de patatas generosamente cubierta con cerdo deshilachado macerado en salsa BBQ, salsa cheddar, salchicha y cebolla frita. Es el plato que aparece en todas las mesas, el que se comparte, el que provoca debate sobre si pedir una segunda ración. Goloso, contundente y ejecutado con convicción. Un clásico de la casa por méritos propios. Papas Pull Fiction Rocky Lo que hace a Doramas Sosa un personaje singular en el panorama gastronómico canario no es solo su cocina. Semanalmente, lo encontramos al frente de su podcast Helado Oscuro, que se ha convertido en referencia absoluta en las Islas Canarias. Cultura, gastronomía, entretenimiento: un formato que refleja la misma personalidad multidisciplinar que se respira en su local. Cocinero, comunicador, coleccionista. Un perfil que encaja perfectamente con los tiempos que corren y con lo que el comensal de hoy busca: autenticidad y coherencia. Doramas Sosa Si les apetece pueden seguirnos en Instagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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Bocacangrejo, la sal que volvió a dar sabor al territorio

Hay lugares en los que el paisaje no se mira: se escucha. En las Salinas de Bocacangrejo, en Agüimes, el mar entra con calma, el sol trabaja sin prisa y el viento termina de dar forma a una sal que parece hecha de tiempo, de memoria y de costa. Allí, donde durante años la actividad quedó desdibujada, la recuperación de la salina ha devuelto al territorio una de esas historias pequeñas que explican muy bien lo que somos. Bocacangrejo no es solo una salina. Es un oficio que ha vuelto a respirar. Gracias al empeño de Rafa Martell y Nadia Martina, este enclave histórico ha recuperado vida con una producción artesanal que apuesta por la sal marina virgen y la flor de sal, dos productos que resumen de forma muy clara la relación entre Gran Canaria y el mar. En su trabajo no hay artificio: solo agua salada, clima favorable, paciencia y manos que saben leer cada cristal. La sal gruesa que sale de estos tajos tiene la robustez de lo cotidiano. Sirve para cocinar, para sazonar y para recordar que los mejores ingredientes suelen ser también los más sencillos. La flor de sal, en cambio, tiene algo de hallazgo fugaz. Aparece en la superficie cuando todo acompaña y se recoge casi como quien recoge una delicadeza del aire. Es un producto más limitado, más fino y más ligado al detalle, muy apreciado por quienes entienden que la cocina también se construye en los gestos pequeños. Lo interesante de Bocacangrejo es que ha sabido convertir una tradición en propuesta contemporánea. No se trata solo de conservar una salina, sino de reactivar un patrimonio que conecta con el paisaje, con la economía local y con una forma de consumo cada vez más consciente. En tiempos en los que el origen importa más que nunca, la sal de Bocacangrejo ofrece una respuesta clara: aquí hay territorio, hay oficio y hay una historia real detrás de cada grano. Esa historia ha sido reconocida también fuera de la salina. Los premios obtenidos en AgroCanarias desde 2018 han situado a Bocacangrejo entre las referencias del sector agroalimentario del Archipiélago. Mejor Sal Marina Virgen, distinciones para la flor de sal y galardones ligados a la imagen y la innovación han reforzado una marca que hoy ya no necesita demasiada explicación para defender su valor. Pero si ha habido un altavoz decisivo en este recorrido, ese ha sido la Feria Gran Canaria Me Gusta. La cita ha servido a Bocacangrejo para presentarse ante el público, pero también para hacer algo más difícil y más importante: construir relación. Relación con cocineros, con distribuidores, con profesionales del sector y con consumidores que buscan producto local con nombre y apellido. En una feria que reivindica precisamente el valor de lo hecho en la isla, la presencia de las Salinas de Bocacangrejo tiene un sentido especial. No se trata únicamente de vender sal, sino de explicar por qué un producto aparentemente humilde puede contener una parte esencial de la identidad de Gran Canaria. La feria les ha dado visibilidad, sí, pero también credibilidad, contactos y una presencia más sólida en el mapa gastronómico insular. Quizá por eso Bocacangrejo importa más allá de su propia producción. Porque recuerda que hay oficios que no deberían desaparecer, que hay paisajes que se entienden mejor cuando alguien los trabaja y que hay productos capaces de contar una isla entera sin levantar la voz. En estas salinas, el mar sigue entrando despacio. Y esa lentitud, en un mundo que corre demasiado, también es una forma de resistencia.

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Sabrina, la reina de las fresas en Valsequillo

En los dominios de Finca La Palma, en Valsequillo, manda una sola reina: Sabrina, la variedad de fresa carnosa y jugosa que ha conquistado las mesas de Gran Canaria.  Su reinado se sostiene en algo más que en un nombre bonito: producción integrada desde finales de los noventa, control biológico de plagas y una logística tan corta que permite que el fruto llegue firme, aromático y brillante a tienda en cuestión de horas. El resultado es un oro rojo de kilómetro cero que sabe a valle, a oficio y a temporada Fresas Variedad Sabrina Valsequillo no solo cultiva fresas: cultiva una manera de entender el campo, la cercanía y la calidad. Y Finca La Palma resume bien esa historia, porque convierte la fresa en un producto de diario sin perder el vínculo con la tierra que la hace posible.  En las medianías de Gran Canaria, lejos del mar pero rodeado de barrancos y laderas verdes, Valsequillo se ha ganado un lugar propio en el mapa agrícola de las islas gracias a una fruta tan delicada como reconocible: la fresa. El clima templado, la altitud y una tradición hortícola muy arraigada han convertido al municipio en el gran territorio fresero de la isla, con campañas que comienzan en invierno y se prolongan, según las condiciones, hasta casi el verano. Hoy la fresa es mucho más que un cultivo de temporada: se ha transformado en identidad, paisaje económico y argumento turístico. La llamada Ruta Viva de la Fresa, impulsada por el Ayuntamiento dentro de su Plan de Sostenibilidad Turística, articula fincas, comercios, restaurantes y reposterías en torno a este fruto, y propone al visitante un recorrido, físico y digital, por todo lo que la fresa significa en Valsequillo. Desde el mapa interactivo es posible localizar puntos de venta de fresas frescas, probar recetas en bares y cafeterías o incluso visitar explotaciones para ver de cerca el cultivo. Visita Chefs Nacionales y Prensa especializada durante Terrae 2026 En el calendario local, la fresa no se mide solo en kilos producidos, sino también en fechas marcadas en rojo. La Feria de la Fresa se ha consolidado como una cita anual en la que productores, vecinos y visitantes celebran el producto con degustaciones, venta directa, repostería y actividades para toda la familia. Las redes sociales de productores como Fresas Finca La Palma recogen el pulso de esos días, en los que el municipio se vuelca para mostrar su mejor cara agrícola. Este tipo de eventos han permitido reforzar el vínculo emocional de la población con el cultivo y, al mismo tiempo, acercar el relato del kilómetro cero al consumidor urbano. La fresa de Valsequillo se presenta así como un símbolo de soberanía alimentaria, empleo local y paisaje vivo, en línea con campañas institucionales y mediáticas que subrayan el valor de optar por producto de cercanía. En ese mapa fresero, Finca La Palma se ha convertido en uno de los nombres propios más reconocibles del municipio. Situada en Valsequillo y acogida al sistema de producción integrada, la finca trabaja más de 16 variedades de fresas diferentes donde destaca con luz propia la variedad conocida como Sabrina: una fresa de calibre medio, muy sabrosa y carnosa, que se ha consolidado como una de las referencias de calidad en el mercado.  La explotación se define como finca de producción integrada, lo que implica priorizar métodos biológicos y técnicas respetuosas con el entorno, recurriendo a fitosanitarios solo cuando están autorizados para el cultivo y bajo estrictos plazos de seguridad. La apuesta por el control biológico no es un eslogan vacío; es una práctica que Finca La Palma lleva décadas desarrollando. En un vídeo técnico sobre su experiencia, se detalla cómo el uso de fauna auxiliar —insectos beneficiosos— ha permitido incrementar la cantidad y la calidad del fruto, al tiempo que se garantiza una producción libre de residuos químicos.  Esta forma de trabajar no solo mejora la sostenibilidad del cultivo, sino que refuerza el argumento de la fresa como producto saludable y de proximidad. Si algo diferencia a la fresa de Valsequillo de otras producciones es la rapidez con la que puede pasar de la mata a la cesta de la compra. La propia Finca La Palma destaca que la recolección se realiza de forma diaria y que el fruto se distribuye en un plazo muy corto, lo que permite que el consumidor encuentre en la frutería una fresa con textura firme, aroma intenso y un punto de maduración óptimo. Esa inmediatez es clave en un producto tan sensible como la fresa, donde unas horas de más pueden marcar la diferencia entre una experiencia mediocre y un bocado pleno. La alianza de la finca con cadenas de distribución de capital local ha contribuido a que ese flujo sea constante. SPAR Gran Canaria ha explicado que comercializa fresas de Valsequillo apostando por el producto local de calidad, y que Finca La Palma llega a proveer más del 90% de las fresas nacionales que la cadena vende en la isla, todas ellas procedentes de sistemas de producción integrada. Esta relación consolida un circuito muy corto entre productor y consumidor, y convierte a la fresa de Valsequillo en protagonista de las campañas de temporada, especialmente en fechas señaladas como San Valentín o el Día de la Madre para la repostería de la isla. Ave Pastelería Artesanal La fresa no solo deja sabor; deja también empleo y actividad económica en el territorio. Informaciones de ámbito regional han señalado que Valsequillo concentra una parte esencial de la producción fresera de Canarias, con decenas de hectáreas dedicadas al cultivo y cientos de puestos de trabajo ligados de manera directa e indirecta a esta fruta. Esa realidad se traduce en familias enteras vinculadas al campo, en relevo generacional y en un paisaje agrario que se mantiene vivo gracias a la rentabilidad de la fresa. Además, la Ruta Viva de la Fresa y las propuestas de agroturismo asociadas están abriendo un segundo frente económico: el del visitante que quiere conocer, fotografiar y probar el territorio, más allá

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El IV Foro Internacional del Queso convierte a Gran Canaria en epicentro del debate del vínculo entre sector primario, territorio, turismo e identidad

Tendrá lugar los días 27 y 28 de abril en el Hotel Santa Catalina con un amplio programa de demostraciones, conferencias o coloquios. Como grandes novedades esta edición, las ponencias conjuntas de chefs con queseros y queseras y la celebración de talleres en restaurantes del Sur  Un aroma bien conocido envuelve de nuevo a la isla. El IV Foro Internacional del Queso convertirá otra vez a Gran Canaria en capital mundial del sector los días 27 y 28 de abril en una cita imprescindible para profesionales de la restauración, la hostelería y la producción quesera, según destacaron hoy en su presentación el presidente del Cabildo, Antonio Morales, y los consejeros de Turismo y Sector Primario, Carlos Álamo y Miguel Hidalgo.  El evento, impulsado por el Cabildo a través de las áreas de Sector Primario y Turismo, tendrá lugar en el Hotel Santa Catalina e incluirá demostraciones culinarias, catas, conferencias técnicas, sesiones prácticas y coloquios centrados en el papel del queso en la gastronomía contemporánea, su incidencia sobre el territorio o su capacidad para aportar valor e identidad a un destino turístico, así como el III Concurso del Mejor Bocadillo de Queso de España.  En este contexto, chefs de reconocido prestigio, especialistas y productores queseros de máximo nivel y profesionales de la comercialización y la publicidad compartirán sus experiencias y conocimientos. Una de las grandes novedades de esta cuarta edición es que muchas de las ponencias gastronómicas de cocineros y cocineras se llevarán a cabo junto a queseros y queseras.  Otra gran novedad será que, por primera vez, los ya habituales talleres demostrativos del uso del queso en restaurantes y hoteles se replicarán en el sur de Gran Canaria, en San Bartolomé de Tirajana, para facilitar la asistencia de los y las responsables de compra y jefes de cocina de las principales cadenas hoteleras, actividad posible gracias a la colaboración con la Escuela de Hostelería de Las Palmas. El ambicioso programa está compuesto por 19 ponencias. En 11 de ellas intervendrán personas queseras o ganaderas. Los cocineros y cocineras del programa conforman una constelación de una decena de Estrellas Michelin.  La organización recuerda que todavía es posible formalizar las inscripciones en www.forointernacionaldelqueso.com y expresa su agradecimiento a Julia Pérez Lozano, coordinadora del Foro, además de a Asoquegran, Proguenor, QueRed, Infecar y Cámara de Comercio de Gran Canaria por su apoyo en las acciones.  El presidente del Cabildo, Antonio Morales, destacó que “el Foro constituye un reconocimiento al trabajo desarrollado por el sector quesero, así como a la calidad del producto” y enfatizó que “Gran Canaria, uno de los territorios insulares del mundo que produce con la mayor diversidad de tipos de quesos artesanales, tiene que aprovechar este activo tan potente y diferenciador en un mundo en el que los destinos turísticos están cada vez más estandarizados”.  “La tradición y el conocimiento de nuestros antecesores no solo están prestando un gran servicio ecosistémico con la preservación de especies de flora endémica y de razas ganaderas autóctonas, sino que también están ayudando, por un lado, a la prevención de los grandes incendios cada vez menos evitables en el contexto de la crisis climática en la que nos encontramos y, por otro, a la fijación de las poblaciones rurales”, comentó también.  “Queremos convertir la extraordinaria variedad de quesos que se producen en Gran Canaria en un atractivo turístico de primer orden, visibilizar el trabajo artesano que hay detrás de cada pieza y reforzar el vínculo entre gastronomía, territorio y turismo experiencial”, señaló por su parte el consejero insular de Turismo, Carlos Álamo.  “El 25% de los clientes turísticos declaró haber degustado la gastronomía gran canaria y el mismo porcentaje asegura tener la gastronomía entre los motivos principales del viaje. Estamos hablando en torno a 1,2 millones de turistas. Mientras, el gasto turístico en restaurantes en 2025 fue de 596 millones de euros”, informó Álamo.  “Hoy”, agregó el titular de Turimo, “podemos afirmar, con datos y con hechos, que la gastronomía se ha convertido en uno de los principales motores de valor añadido de la facturación turística de Gran Canaria. No solo complementa la experiencia del visitante, sino que incrementa el gasto medio, alarga la estancia y diversifica el consumo hacia el producto local, el medio rural y la restauración de calidad”.  Mientras, el consejero de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica, Miguel Hidalgo, subrayó que Gran Canaria destaca por su elevada cifra de miniqueserías artesanales. Las más de 80 existentes son una muestra de la diversidad paisajística y métodos de producción. La isla cuenta además con la mayor cabaña ganadera del archipiélago, con unas 12.000 cabezas de ganado. Las manos expertas convierten la leche cruda de su propia explotación en 2.000 toneladas de queso anuales.  El Cabildo, recordó Hidalgo, destina anualmente 1,4 millones de euros al sector ganadero para mejorar la competitividad de las queserías artesanales. Además, el Área Insular de Sector Primario invierte 2 millones de euros cada año en actuaciones para la valorización del producto local, con una presencia muy importante de los quesos locales. Entre los cocineros asistentes cabe destacar la presencia de Toño Pérez, del Restaurante Atrio (3 estrellas Michelin) de Extremadura; Borja Marrero de Gran Canaria del restaurante Muxgo (1 estrella Michelin y otra estrella verde); Juan Carlos García del Vandelvira (1 estrella Michelin), de Jaén, o de Luis Baselga y Massi Delledove, del restaurante madrileño Smoked Room (2 estrellas Michelin). Otros ejemplos de la integración del queso artesanal en la gastronomía son Braulio Simancas, del restaurante tinerfeño Silbo Gomero, que ilustrará sobre la creatividad del queso y el relevo generacional, acompañado de la Quesería Montesdeoca.

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La Feria Gran Canaria Me Gusta: cuatro años poniendo al Sector Primario en el foco del consumidor final.

La Feria Gran Canaria Me Gusta ha consolidado en los últimos cuatro años un espacio propio para el Sector Primario, convirtiéndolo en uno de los grandes pilares del evento. Productores de sales, quesos, setas, pescado, mieles, papas, vinos y otros alimentos locales han encontrado en Infecar una plataforma de visibilidad, venta, divulgación y reconocimiento que va mucho más allá del escaparate comercial. La evolución de Gran Canaria Me Gusta en los últimos cuatro años ha dejado una idea clara: el producto local no es un complemento, sino una de las razones de ser de la feria. Lo que antes podía entenderse como una suma de puestos y degustaciones se ha transformado en un espacio estructurado, con programación propia y protagonismo para quienes sostienen la cadena alimentaria desde el territorio. En ese camino, el Sector Primario ha pasado de ocupar un lugar visible a convertirse en una narrativa central del evento. La feria ya no solo muestra lo que se produce en la isla; también explica cómo se produce, quién está detrás y por qué ese trabajo resulta esencial para la economía, la cultura y la soberanía alimentaria de Gran Canaria. Una de las claves de esta evolución ha sido la apuesta por un espacio específicamente dedicado al Sector Primario. A través de catas, demostraciones, talleres y aulas temáticas, la feria ha dado contexto a los productos y ha acercado al público a realidades que muchas veces quedan fuera del discurso gastronómico más visible. Ese enfoque ha permitido que el visitante entienda que detrás de cada queso, cada sal, cada seta o cada pieza de pescado hay una historia de esfuerzo, conocimiento y arraigo. La feria ha sabido construir así un relato en torno al origen, donde el producto deja de ser solo mercancía para convertirse en patrimonio vivo. Entre los grandes aciertos de este espacio destaca la visibilidad ofrecida a sectores que no siempre ocupan el primer plano. Las sales artesanales, las setas, el ámbito pesquero, los quesos o las mieles han tenido presencia específica en distintas ediciones, con propuestas pensadas para divulgar su valor y su singularidad. Ese reconocimiento es especialmente relevante en un contexto donde la diversificación productiva y la diferenciación del producto local son fundamentales. La feria ha contribuido a poner rostro a pequeños productores, cooperativas y asociaciones que trabajan desde la isla con una mirada de calidad, sostenibilidad y continuidad. En los últimos cuatro años, Gran Canaria Me Gusta ha reforzado de forma progresiva su compromiso con el Sector Primario. La cita ha ido ampliando contenidos, mejorando la organización de los espacios y dando más peso a actividades que conectan al consumidor con el productor. Ese crecimiento no solo se percibe en la programación, sino también en la respuesta del público y de los propios profesionales. La feria se ha consolidado como un punto de encuentro donde el producto local no se presenta como una tendencia, sino como una realidad económica y cultural de primer orden. El valor de este espacio va más allá de la feria. Gran Canaria Me Gusta se ha convertido en una herramienta de promoción para el tejido productor de la isla, impulsando la comercialización, la visibilidad mediática y el prestigio del trabajo rural, ganadero, pesquero y agroalimentario. En tiempos en los que se habla tanto de sostenibilidad, proximidad y seguridad alimentaria, el Sector Primario encuentra en esta feria un altavoz útil y necesario. Y lo hace, además, desde una perspectiva que une territorio, identidad y futuro. La gran aportación de Gran Canaria Me Gusta en estos cuatro años ha sido entender que el producto local necesita espacio, pero también relato, pedagogía y continuidad. Por eso su zona dedicada al Sector Primario ya no es un añadido: es una de las piezas que explican la personalidad de la feria. Y en ese reconocimiento colectivo al trabajo de productores y productoras está, probablemente, una de las mayores fortalezas del evento. Porque hablar de Gran Canaria Me Gusta es, cada vez más, hablar de origen, de oficio y de la gente que hace posible que la isla sepa a isla. Si les apetece pueden seguirnos en Instagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

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7 Burgers que se juegan el trono como la mejor Burger Fest Canarias 2025

Burger Fest Canarias convertirá el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife en la capital mundial de la hamburguesa del 27 al 29 de marzo, con la gran final del festival y más de 40 propuestas entre foodtrucks y puestos especializados. Durante tres días, Burger Fest Canarias reunirá en Santa Cruz gastronomía, música en directo y actividades familiares, con entrada general gratuita y opción de zona VIP. El horario irá del viernes al sábado de 13.00 a 00.00 y el domingo de 13.00 a 23.00 en el Recinto Ferial, consolidando el evento como uno de los encuentros gastronómicos y de ocio más potentes del Archipiélago. Sobre el escenario pasarán bandas y DJs como Los Sabandeños, Serial Killerz, La Maldita o Tu Mierda Indie, reforzando el formato de festival total: burger, música y ambiente canalla. La gran final: siete burgers para una corona El eje del fin de semana será la gran final que decidirá cuál es la mejor hamburguesa de Canarias, con un jurado profesional que valorará producto, técnica, sabor y personalidad del bocado. Las siete candidatas llegan tras imponerse o colarse en el podio de los respectivos Burger Fest insulares, convirtiendo el concurso en una especie de “Champions Canaria” de las hamburguesas. All or Nothing llega como ganadora en La Gomera y aquí presenta La Pepperoneta consistente en 180gr de carne vaca nacional añeja, queso añejo, mermelada casera de pepperoni, salsa Walter y relish de pepinillos. La Pepperoneta de All or Nothing Dedos, vencedor en La Laguna, presenta La Inesperada basada en un medallón de carne Goya dry aged semi prensada a la parrilla, queso cheddar fundido, bacon crujiente, puerro en dos texturas y una salsa que según ellos lo cambia todo. La Inesperada de Dedos Smash Hub ganó en Las Palmas de Gran Canaria y trae su South Carolina 2.0, consistente en 150gramos de chuletón de vaca madurado 60 días, queso raclette, por belly ahumado en barrica de whisky, pepinillo encurtido en Sichuan, cebolla confit al bourbon, mayonesa de ajo asado, salsa South Carolina y polvo de chicharrones South Carolina de Smash Hub Gozo Food Truck, tercero en Puerto de la Cruz, llega con La Pecadora, burger creada con carne de picana madurada 50 días, queso provolone fundido, mermelada nikkei de chorizo parrillero, mayonesa de chimichurri al estilo japonés, cebolla frita casera y crujiente de choclo. La Pecadora de Gozo Food Truck Mostazza llega como ganador en La Palma y aterriza con su Duck Hunt Burger, donde encontraremos una carne Dry Aged, salsa mayonesa de tamarindo, queso chili gratinado, finas láminas de magret de pato laqueadas en salsa teriyaki con reducción de yuzu y crujientes fideos de arroz con especias. Duck Hunt Burger de Mostazza Buen Rollito, vencedor en El Médano, se presenta con Crimson Smoke y sus 180 gramos de carne madurada por 40 días, bondiola glaseada, bacon crujiente, queso provolone, mayonesa ahumada, crema agria trufada y caramelo de barbacoa. Crimson Smoke de Buen Rollito  Fusion Burger, segundo puesto en la edición celebrada en Santa Cruz de Tenerife, y ahora juega con Shoyu Burger consistente en su medallón de carne elaborada en la propia casa, salsa Seoul smoke, queso Monterrey Jack soploneado, cebolla crujiente y coronada por la salsa shoyu mayo. Shoyu de Fusion Burger El salto internacional de esta edición llega con la presencia de Gotham Burger Social Club, uno de los conceptos de hamburguesa más influyentes de Nueva York, conocido por sus colas eternas y su manera de entender el smash burger. Será la primera vez que Gotham salga de Estados Unidos para cocinar en un evento de este tipo, y lo hará precisamente en Burger Fest Canarias, que se convierte así en la puerta de entrada europea de la marca. Sus burgers, alabadas por críticos y creadores de contenido, se construyen sobre la idea de máxima caramelización de la carne, pan esponjoso y un equilibrio quirúrgico de toppings, algo que los fans canarios de la burger podrán por fin probar sin cruzar el Atlántico. Gotham Burger Social Club Burger Fest Canarias reivindica que una buena burger no es solo pan y carne, sino cadena de valor: ganaderos, productores locales, restauradores y un público que ha elevado el nivel de exigencia en los últimos años. Además de la competición y las visitas internacionales, el programa incluye área infantil, talleres de cocina creativa, catas y espacios de formación, junto a una potente agenda musical que refuerza el concepto de plan completo de fin de semana.  Para el sector canario, la gran final en Santa Cruz supone un escaparate privilegiado donde consolidar marcas y medir, en un mismo recinto, hasta dónde ha llegado la cultura de la hamburguesa en las Islas porque aunque aquí hemos hablado de las 7 finalistas que probará el jurado durante la jornada del sábado 28 de abril, y donde se determinará la ganadora de toda Canarias, son más de 40 las hamburgueserías y foodtrucks de toda Canarias que harán del Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife, la capital mundial de las hamburguesas por este fin de semana. Pueden ver toda la información en su perfil de Instagram, @burgerfest_canarias, la entrada al recinto es gratuita y desde Por @javiers_gastro les contaremos, en primera persona y en riguroso directo, cual será la mejor hamburguesa de Canarias, porque como diría Mayra Gómez Kemp, “hasta ahí puedo leer”…

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