Daniel y Paula han construido en Las Palmas de Gran Canaria un rincón donde Argentina no se echa de menos, se vive a través de sus brasas, la casquería o el dulce de leche.
Hay restaurantes que abren sus puertas y hay restaurantes que abren un portal. El Búho Tuerto pertenece, sin lugar a dudas, a la segunda categoría. Desde el instante en que uno cruza el umbral de este local en Las Palmas de Gran Canaria, la decoración lo dice todo: cada mesa, cada rincón, cada elemento en las paredes es un homenaje silencioso —y a la vez poderoso— a Argentina. No es nostalgia; es identidad. Y esa identidad lo impregna todo: los platos, los ingredientes, los vinos y, sí, hasta cada palabra que se pronuncia en sala.

El nombre del restaurante ya anticipa su filosofía. Como explica la propia carta del local, el búho es símbolo de conocimiento y sabiduría en Argentina, «un guerrero de la naturaleza, un sobreviviente», y la imagen del búho tuerto representa la lucha constante y la capacidad de adaptarse. Una metáfora perfecta para quienes, como los propietarios, llevan sus raíces consigo dondequiera que vayan.
Daniel y Paula son los artífices de este sueño austral en tierra canaria. Daniel se maneja en las brasas con una destreza que recuerda a la de Messi con el balón: intuitiva, precisa, imposible de imitar. El fuego no lo controla, lo dialoga. Paula, por su parte, ha diseñado cada esquina del espacio con el criterio y el ojo de quien sabe exactamente qué jugador necesita en cada posición —como Scaloni eligiendo a sus campeones del mundo—. Y en sala, esa misma Yanira se convierte en el jugador de equipo que todo restaurante sueña tener: profesional y acogedora a partes iguales, capaz de hacer que el cliente se sienta en casa desde el primer segundo.

Daniel
La carta de entrantes (Entrantes, como juega el propio menú con la tipografía) es generosa en opciones y en sabor. Una salsa criolla que merece párrafo aparte: fresca, equilibrada, con ese punto de acidez que limpia el paladar y prepara para lo que viene. Las empanadas —de carne, de humita, de espinaca— son un prólogo honesto a lo que aguarda.
Pero los grandes protagonistas de la sección son los casquetes: los riñones y las mollejas brillan con una intensidad que sorprende incluso a quienes creen conocer el oficio. Tiernos, sabrosos, con el punto de brasa perfecto que potencia sin enmascarar. Platos que en manos menos expertas resultan intimidantes y que aquí se convierten en revelación.

Mollejas

Riñones
La sección Carne a la Brasa es el corazón del Búho Tuerto. En la visita de hoy, la tira de asado, la entraña y el lomo alto fueron los elegidos, y los tres llegaron a la mesa hablando por sí solos: costra perfecta, interior rosado, jugosidad intacta. La entraña, ese corte tan porteño como infalible cuando está bien ejecutado, se presentó en su punto exacto de ternura. El lomo alto, imponente. La tira de asado, un clásico que aquí recupera toda su nobleza.
Las papas fritas acompañan con la honestidad que se les exige: crujientes por fuera, esponjosas por dentro, sin artificios, al igual que su ensalada aliñada de lechuga, tomate y cebolla.

Asado
Si el asado es el alma de la gastronomía argentina, el dulce de leche es su corazón. El pancake argentino con dulce de leche que cierra la experiencia en el Búho Tuerto es mucho más que un postre: es una declaración de intenciones. Un guiño cómplice al país del sur que dice, con azúcar y ternura, que el viaje ha valido la pena.

Pancake dulce de Leche
El Búho Tuerto logra lo que pocos restaurantes consiguen: hacer que la distancia desaparezca. Argentina está en Las Palmas de Gran Canaria, en cada corte que Daniel saca de la brasa, en cada rincón donde posas la mirada tras la decoración de Paula y en cada sonrisa con la que Yanira recibe a sus comensales, en cada bocado que recorre el paladar y deja huella.

Yanira
A un precio medio de 35-45€ por personas y creciendo sin hacer ruido en la capital grancanaria desde hace años, El Búho Tuerto se ha convertido por méritos propios en un acierto rotundo y una visita imprescindible si le gusta la manera de cocinar la carne que se lleva en el ADN argentino, es por eso que muchos de los que aquí viven lo tienen como su imprescindible, desde hoy también de los míos.
Su Instagram para conocer días de apertura y reservas es el @el_buhotuerto,


