Javier S Gastro

Laura Pausini conquista Tenerife con el alma: tres horas de emoción y amor por la música

10.000 asistentes en un Estadio Antonio Domínguez, Arona, perfectamente acondicionado para la ocasión, viajaron de la mano de Laura Pausini a través de una parte de la historia de la música en español.

Con puntualidad británica, exactamente a las 20:30, y con los últimos rayos del sol todavía tiñendo el cielo de primavera, Laura Pausini apareció en el escenario para abrir su esperado concierto en Tenerife con ese canto que lo anuncia todo: Yo canto. Era el inicio perfecto de una noche que, más que un repertorio, se convertiría en un viaje íntimo a través de su vida, su carrera y su amor por la música.

Laura Pausini interpretando Hijo de la Luna

Era su primera vez en Tenerife y no lo ocultó. Tras apenas dos canciones, la italiana detuvo el ritmo para confesar su emoción: “Llevo 30 años cantando, y esta es la primera vez que piso esta isla. No saben la ilusión que me hace estar aquí.” El público respondió con una ovación cálida, de esas que abrazan. Pausini sonrió y continuó con la energía de quien se sabe en casa.

El espectáculo, dedicado a sus dos etapas de Yo Canto, fue una celebración del amor a la música en su forma más pura. En el escenario, Laura no sólo interpreta; se desnuda emocionalmente. “Yo no canto en español, yo siento a este país como mío desde que tenía 18 años”, dijo, dejando claro que su vínculo con el idioma y con su público latino va mucho más allá de la fonética: es un asunto de corazón.

Uno de los momentos más emotivos llegó con Hijo de la Luna, una canción que pertenece a varias generaciones y con la que Laura recordó su infancia y rindió homenaje a su madre. A sus 51 años, Pausini habló sin tapujos de su edad, con la serenidad de quien se siente plena y agradecida. “No temo envejecer, temo no sentir”, confesó, provocando un silencio reverente que pronto se transformó en aplauso.

Durante casi tres horas, la artista recorrió su propio universo musical y lo mezcló con homenajes a quienes admira. En un diálogo entre épocas y estilos, bajo la luna tinerfeña sonaron ecos de Jeannette, Madonna, Gloria Estefan, Shakira, Alejandro Sanz, Pablo López, Rosana —a quien recordó con especial cariño y cuya ausencia en su tierra se notó—, Antonio Orozco, Natalia Lafourcade, Ricky Martin, Juan Luis Guerra, Maluma, Celia Cruz, Violeta Parra o Joan Sebastian. Cada guiño era un acto de amor hacia sus compañeros, y cada tema, una puerta abierta a su eclecticismo.

Laura Pausini es, como bien la definió una fan al salir, “una fiera con el corazón al aire”. En el escenario se mueve entre la fuerza de una estrella y la vulnerabilidad de una mujer que habla desde la verdad. Su voz y su energía transformaron el recinto en un abrazo colectivo que trascendió idiomas, generaciones y géneros musicales.

En su despedida, cuando ya una parte del público había abandonado un recinto perfectamente acondicionado para la ocasión, Laura volvió al escenario haciendo notar que no había sido un concierto más para ella, sino que la conexión con su público lleno de españoles e italianos había ido un paso más allá y deleitó a los que aún se quedaban allí con un tema italiano nacido desde el corazón. Una manera maravillosa de despedirse, “hasta el año que viene, le pido al promotor local que me vuelva a traer porque mi hija, que está aquí conmigo, mi familia, mis músicos y yo, nos hemos enamorado de Tenerife”.

Más que un concierto, lo de Laura en Tenerife fue una declaración de principios: que cantar no es sólo interpretar melodías, sino compartir vida. Y anoche, Laura Pausini, con Tenerife a sus pies, lo hizo con la pasión intacta de aquella joven de 18 años que decidió convertir la emoción en su idioma universal.

Si les apetece pueden seguirnos en Instagram, TikTok, X (Twitter) bajo el nick de @javiers_gastro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

LinkedIn
Share
Instagram
WhatsApp
Scroll al inicio